jueves, 30 de marzo de 2017

En memoria de los desaparecidos



“¿Te imaginás que terrible debe ser estar tranquilo, durmiendo o descansando, en el lugar donde te gusta estar, sin molestar a nadie, y que entren unos tipos, sin pedir permiso, sigilosamente al principio, con potentes ruidos después?

¿Que interrumpan tu plácido silencio, que te traten como un enemigo, que no respeten tus derechos... que te torturen, que violen tu intimidad, que comiencen a picanearte, a lastimarte, a torturarte, y finalmente te arranquen de tu lugar y te lleven lejos, a un lugar desconocido, y te hagan desaparecer?

Debe ser espantoso, un horror indescriptible.

Debe ser tremendo no poder ni siquiera gritar ni defenderte, porque la desproporción de fuerzas y la violencia ejercida es inhumana.

Debe ser tremendo ser un niño por nacer, y que no respeten tus derechos.

Que te maten sin decirte por qué, que te puncen y te corten con un bisturí, que te aspiren, que te envenenen con una solución salina...

Que vulneren tu dignidad.

Que te hagan desaparecer.

Es justo, justísimo, irrenunciable, pedir "NUNCA MÁS" desaparecidos y muertos por el aborto.

Porque no existe mayor injusticia que asesinar impunemente a un hermano no nacido, a un argentino como vos y yo.

Porque si el aborto es posible, todo es posible.

Digamos alto y claro: Sí a la Vida. No al aborto. Ahora y siempre”.

Escrito por el sacerdote argentino P. Leando Bonnin el 25 de marzo, día del niño por nacer.

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