Oraciones

Oración por el dominio propio

¡Ojalá tuviera yo un centinela en la boca
y un sello de discreción en los labios,
para que estos no me hagan caer
ni la lengua sea mi perdición!

¡Señor, Padre y dueño de mi vida,
no dejes que mi lengua me domine
o que por culpa suya caiga!
¡Ojalá castigara la sabiduría mi mente
y corrigiera mi entendimiento,
sin perdonar mis faltas
ni disimular mis pecados!
Para que mis errores no se multipliquen
ni aumenten mis pecados;
para que no quede humillado ante mis enemigos
ni ellos se rían de mí.
Señor, Padre y Dios de mi vida,
no me permitas ser altanero
y aparta de mí los malos deseos.
¡Que no me domine la gula o la pasión sexual!
¡No me entregues a deseos vergonzosos!

Eclesiástico 22,27  23, 1-6



Oración al Arcángel San Gabriel



¡Oh! glorioso Arcángel San Gabriel,

llamado fortaleza de Dios, 
príncipe excelentísimo 
entre los espíritus angélicos,
embajador del Altísimo, 
que mereciste ser escogido para
anunciar a la Santísima Virgen 
la Encarnación del Divino Verbo
 en sus purísimas entrañas; 
yo te suplico
tengas a bien rogar a Dios por mí,
miserable y pecador, 
para que conociendo y adorando
este inefable misterio,
logre gozar el fruto de la 
divina redención en la gloria celestial. 

Amén.



Oración por las familias


Adorado Señor Jesús, me arrodillo ante tu santa imagen, con sentimientos de la más profunda gratitud por todos los beneficios, y del más ardiente amor por tu bondad. Te consagro, divino Rey, por medio del Corazón Inmaculado de María y bajo el poderosos patrocinio de San José, toda mi familia. Sea mi hogar como el de Nazareth, el asilo del honor y de la paz doméstica. Que seas tú el modelo de mi conducta y el celoso protector de mis intereses materiales y espirituales.

Te consagro, Amado Jesús, todas las pruebas, todas las alegrías, todos los acontecimientos de mi vida de familia, y te suplico que derrames especiales bendiciones sobre sus miembros, presentes y ausentes, vivos y difuntos. Los confío para siempre a tu Divino Corazón.

Te ruego también por todas las familias del universo; protege la cuna de los niños, la escuela de los adolescentes y la vocación de los jóvenes, vela con tu amor infinito a la cabecera de los enfermos y de los agonizantes.

Pero sobretodo, Jesús océano inconmensurable de misericordia y amor, te suplico me socorras en el momento decisivo de la muerte, unido entonces más estrechamente que nunca a tu Divino Corazón, sea el nuestro asilo y refugio, y después de reposar para siempre en tu costado bendito, Jesús bueno, nos encontremos en el cielo todos los de mi familia de la Tierra. Amén. 



Oración del Beato Papa Pablo VI para pedir la lluvia


Dios Padre Nuestro, Señor del cielo y de la tierra.

Tú eres para nosotros; existencia, energía y vida.

Tú has creado al ser humano a tu imagen y semejanza,

para que con su trabajo, haga fructificar las riquezas de la tierra, 

colaborando así a tu creación.

Somos conscientes de nuestra miseria y debilidad.

Nada podemos sin Ti.

Tú, Padre Bueno, que haces brillar el sol sobre todos y haces caer la lluvia,

ten compasión de cuantos sufren durante la sequía en estos días.

Escucha con bondad las oraciones que tu Iglesia te dirige con confianza,

como escuchaste las súplicas del Profeta Elías, 

que intercedía a favor de su pueblo.

Haz que caiga del cielo sobre la tierra árida, la lluvia tan deseada, 

para que renazcan los frutos y se salven los seres humanos y los animales.

Que la lluvia sea para nosotros el signo de tu gracia y bendición.

Así, confortados por tu misericordia, te rendimos gracias por todo don de la tierra y del cielo, con que tu Espíritu satisfaga nuestra sed.

Por Jesucristo, tu Hijo, que nos ha revelado tu amor,

Fuente de Agua Viva que brota hasta la vida eterna. Amén.

Oración a San Miguel Arcangel


San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del demonio. Reprímale Dios, te pedimos suplicantes. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el Divino Poder  a satanás y a todos los espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén

(Oración compuesta por el Papa León XIII como exorcismo para proteger la iglesia católica)







Oración Señor mío Jesucristo


Señor mio, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida.

Amén.

Oración por los cristianos perseguidos

Padre nuestro, Padre misericordioso y lleno de amor, mira a tus hijos e hijas que, a causa de la fe, en tu Santo Nombre sufren persecución y discriminación en Irak, Siria, Kenia, Nigeria y tantos lugares del mundo.

Que tu Santo Espíritu les colme con su fuerza en los momentos más difíciles de perseverar en la fe.

Que les haga capaces de perdonar a los que les oprimen.

Que les llene de esperanza para que puedan vivir su fe con alegría y libertad.

Que María, Auxiliadora y Reina de la Paz, interceda por ellos y les guíe por el camino de santidad.

Padre Celestial, que el ejemplo de nuestros hermanos perseguidos aumente nuestro compromiso cristiano, que nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe.

Abre, Señor, nuestros corazones para que con generosidad sepamos llevarles el apoyo y mostrarles nuestra solidaridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Oración de Abandono - Carlos de Foucauld


Oración a Nuestra Señora de la Sonrisa


Oración para sanación interior, compuesta por la Madre Adela Galindo

Tierna Madre, sonríe en nuestros corazones y sánanos. Tu sonrisa materna sana porque es un reflejo de tu amor inmaculado y materno. Sonríe con la dulce potencia de tu amor materno y sana nuestros corazones para que conozcamos el amor, para recibir el amor, para experimentar el amor, para vivir la senda del amor y para comunicar libremente el amor que recibimos.

Sonríe en lo más profundo de nuestros corazones y trae sanación a nuestras heridas. Sonríe en nuestros corazones y sana las heridas en nuestra humanidad. Sonríe y haznos tener perfecta comunión de mente, corazón, cuerpo y alma.

Sonríe, Madre, y sánanos con tu amor. Sonríenos y expulsa todos nuestros miedos y ansiedades. Sonríe Madre, y sánanos de todo lo que aprisiona al amor en nuestros corazones. Sonríe a nuestras mentes y sana las memorias que hieren la visión del amor. 

Sonríe a nuestros corazones y sana las experiencias que nos han endurecido y nos han hecho huir del amor. Sonríenos con tu amor materno y sabiéndonos amados por ti, sánanos de todos los miedos y heridas que nos impiden amar libre y generosamente. 

Sonríe Oh Madre, y con la luz de tu rostro materno, sana nuestros cuerpos de toda la falta de transparencia en comunicar el lenguaje del amor. Sonríe, Oh Madre Inmaculada, a nuestras almas y sánanos de todo lo que esta herido en nuestra comunión de amor con la Santísima Trinidad.

Sonríe, Madre, sonríe con tu amor, en los lugares mas profundos de nuestros corazones y sánanos, para que restaurados y libres, podamos conocer lo profundo, lo ancho, lo largo y lo alto del amor de Dios; para que podamos vivir en perfectos lazos de amor con otros corazones y podamos ser ardientes testigos del amor en el Corazón de la Iglesia.

Sonríe, Santísima Madre...Sonríenos y sonríe por nosotros. Una sola sonrisa de tu Corazón Materno sanará nuestros corazones!

Nuestra Señor de la Sonrisa, ruega por nosotros.

Santa Teresita de Lisieux, ruega por nosotros.

¡Ven Espíritu Divino!



Intérpretes: Coro Joven Diocesano Valladolid

Ven, Espíritu Divino

manda tu luz desde el cielo. 
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

Oración por todos los niños



Padre bueno,
en este día tan feliz
para mí y para muchos,
no quiero olvidarme de todos los niños
que sufren en el mundo.

Por los niños enfermos,
por los niños de la guerra,
por los niños de la calle,
por los niños abandonados,
por los niños sin familia,
por los niños que no pueden ir a la escuela,
por los niños que no tienen para comer,
por los niños que deben trabajar,
por todos ellos Señor,
te quiero pedir en este día.

Ayúdame a vivir solidario
con todos ellos.
Que nunca olvide que Tú estás presente
en el rostro de cada niño.

Marcelo Murúa -  Yo Creo


¡Oh Padre! -Bergson



Oración de Consagración al Espíritu Santo



Espíritu Santo, Divino Consolador y Huésped de mi alma, te adoro, te alabo y te bendigo.
Me consagro hoy de nuevo a Ti, para que me invadas con tu gracia, ordenes mis facultades y sentidos, me ilumines, fortalezcas, serenes y bendigas.

Inunda mi inteligencia con tu luz para conocer:
Tu Divina Voluntad
Lo que puedo y debo hacer
Lo que debo y puedo modificar
Lo que no depende de mí cambiar
Cómo debo conducirme en los acontecimientos de la vida

Robustece mi voluntad con el don de la fortaleza:
Para cumplir constantemente con mi deber
Observar fielmente mis promesas
Conformarme con tu voluntad
Afrontar los problemas y dificultades
Luchar eficazmente contra el mal
Soportar las molestias y enfermedades
Para ser bondadoso, tolerante y paciente

Gracias te doy:
Por haberme hecho cristiano
Por posibilitarme conocerte y amarte
Por haberme infundido devoción hacia Ti
Por haberme colmado de gracias y favores

Te ruego me ayudes: 
A perseverar en tu amor
Vivir y obrar en comunión contigo
Hacer fructificar en mí tus dones
Permanecer fiel a tus inspiraciones
Secundar generosamente tus deseos
Evitar lo que te contrita y ofende
Extender tu reinado en mis prójimos
Contemplarte eternamente en el cielo.
Amén

Oración al Niño Jesús



Un minuto con el Niño Jesús

Bendíceme, Niño Jesús y ruega por mi sin cesar. Aleja de mí, hoy y siempre el pecado. Si tropiezo, tiende tu mano hacia mi. Si cien veces caigo, cien veces levántame. Si me dejas Niño, ¿Qué será de mi? En los peligros del mundo asísteme. Quiero vivir y morir bajo tu manto. Quiero que mi vida te haga sonreír. Mírame con compasión, no me dejes Jesús mio. Y, al final, sal a recibirme y llévame junto a Ti. Tu bendición me acompañe hoy y siempre. 
Amén.
Aleluya.

Gloria.





Oración de Consagración de las Familias a los Inmaculados Corazones de Jesús y María



Oración de Consagración

Santísimos corazones de Jesús y María,
unidos en el amor perfecto,
como nos miráis con misericordia y cariño,
consagramos nuestros corazones,
nuestras vidas, y nuestras familias a Vosotros.

Conocemos que el ejemplo bello
de Vuestro hogar en Nazaret fue un modelo
para cada una de nuestras familias.
Esperamos obtener, con Vuestra ayuda,
la unión y el amor fuerte y perdurable
que os disteis.

Que nuestro hogar sea lleno de gozo.
Que el afecto sincero, la paciencia, la tolerancia,
y el respeto mutuo sean dados libremente a todos.

Que nuestras oraciones
incluyan las necesidades de los otros,
no solamente las nuestras.

Y que siempre estemos cerca de los sacramentos
Bendecid a todos los presentes
y también a los ausentes,
tantos los difuntos como los vivientes;
que la paz esté con nosotros,
y cuando seamos probados,
conceded la resignación cristiana
a la voluntad de Dios.

Mantened nuestras familias cerca
de Vuestros Corazones;
que Vuestra protección
especial esté siempre con nosotros.

Sagrados Corazones de Jesús y María,
escuchad nuestra oración.
Amén


Oración al Divino Niño Jesús


Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño, te amo tanto...Tú lo sabes, pero yo quiero amarte más: haz que te ame hasta donde no pueda amarte más una criatura, que te ame, hasta morir...

Ven a mí, Niño mío; ven a mis brazos, ven a mi pecho, reclínate sobre mi corazón un instante siquiera, embriágame con tu amor. Pero si tanta dicha no merezco, déjame al menos que te adore, que doblegue mi frente sobre el césped que huellas con tus plantas, cuando andas en el pastoreo de tu rebaño.

Pastorcillo de mi alma, pastorcito mío, mira esta ovejita tuya cómo ansiosa te busca, cómo anhela por ti. Quisiera morar contigo para siempre y seguirte a donde quiera que fueras para ser en todo momento iluminada con la lumbre de tus bellísimos ojos, y recreada con la sin par hermosura de tu rostro, y regalada con la miel dulcísima que destila de tus labios. Quisiera ser apacentada de tu propia mano y que nunca más quitaras tu mano de ella.

Más, quisiera Jesús mío: quisiera posar mis labios sobre la nívea blancura de tus pies. Si, amor, mío, no quieras impedirme tanto bien; déjame que me anonade a tus plantas y me abrace con tus pies y los riegue con las lágrimas salidas de mi pecho amante, encendidas en el sagrado fuego de tu amor; déjame besarte y después... no quiero más, muérame luego. Sí, muérame amándote, muérame por tu amor, muérame por ti, niño mío que eres sumo bien, mi dicha, mi hermosura, la dulzura de mi alma, la alegría de mi pecho, la paz de mi corazón, el encanto de mi vida. Ah, morir enfermo de amor y de amor por ti, luz mía, que dicha para mi alma, qué consuelo, qué felicidad.

Todo tuyo es mi ser, pues de la nada lo creaste, y me lo diste y otra vez vino a ser tuyo cuando me redimiste y con el precio de tu sangre me compraste; y otras tantas veces, hasta hoy he sido tuyo, cuantos son los instantes que he vivido pues esta vida que tengo, tú mismo a cada instante me la otorgas, la conservas y la guardas. 

Por eso, Jesús mío, a ti quiero tornarme, de quien tantos bienes en uno he recibido. Tú, pues serás, de hoy más mi dueño único. Tú el único amado de mi alma, porque sólo tú eres mi padre y mi hermano y mi amigo; y solo tú eres mi rey y creador y redentor, y tú solo mi Dios y mi soberano Señor. 

Dulce Jesús mío Divino Niño de mi alma: dime una vez más que sí me amas y dame en prenda de amor, de amor eterno, tu santa bendición. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


La oración de San Alfonso María de Ligorio ante el Santísimo Sacramento


Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombre estás noche y día en este sacramento, lleno de piedad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitarte: creo que estás presente en el sacramento del altar. Te adoro desde el abismo de mi nada y te doy gracias por todas las mercedes que me has hecho, y especialmente por haberte dado tu mismo en este sacramento, por haberme concedido por mi abogada a tu amantísima Madre y haberme llamado a visitarte en este iglesia.

Adoro ahora a tu Santísimo corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este insigne beneficio; en segundo lugar, para resarcirte de todas las injurias que recibes de tus enemigos en este sacramento; y finalmente, deseando adorarte con esta visita en todos los lugares de la tierra donde estás sacramentado con menos culto y abandono.

Amén.


Agranda la Puerta - Miguel de Unamuno


Jesús entró en nuestro mundo
por la puerta pequeña
pequeño Él
hecho Niño Él

Agranda la puerta, Padre, 
porque no puedo pasar. 
La hiciste para los niños, 
yo he crecido, a mi pesar. 

Si no me agrandas la puerta, 
achícame, por piedad; 
vuélveme a la edad aquella 
en que vivir es soñar. 


Miguel de Unamuno




Al amor de los amores - Santa Teresa de Lisieux

Sagrario del Altar el nido de tus más tiernos y regalados amores. Amor me pides, Dios mío, y amor me das; tu amor es amor de cielo, y el mío, amor mezclado de tierra y cielo; el tuyo es infinito y purísimo; el mío, imperfecto y limitado. Sea yo, Jesús mío, desde hoy, todo para Ti, como Tú los eres para mi. Que te ame yo siempre, como te amaron los Apóstoles; y mis labios besen tus benditos pies, como los besó la Magdalena convertida. Mira y escucha los extravíos de mi corazón arrepentido, como escuchaste a Zaqueo y a la Samaritana. Déjame reclinar mi cabeza en tu sagrado pecho como a tu discípulo amado San Juan. Deseo vivir contigo, porque eres vida y amor.


Por sólo tus amores, Jesús, mi bien amado, en Ti mi vida puse, mi gloria y porvenir. Y ya que para el mundo soy una flor marchita, no tengo más anhelo que, amándote, morir. Amén


Padre, estoy creciendo



Padre, estoy creciendo

Cada día estoy más grande
y eso me pone feliz y contento.
Estoy creciendo,
estoy más alto,
más grande.
Ayúdame a crecer
también en el corazón.
Que cada día sea más bueno,
que tu amor me llene por adentro
hasta que contagie a los que me rodean.
Ayúdame a crecer
en sabiduría, en oración,
en solidaridad, en buen humor,
en entrega a los demás.
Cuídame mucho,
como cuidaste a tu hijo Jesús
cuando crecía.
Hacedme parecido a él,
con sus mismos sentimientos y actitudes.
Que crezca como un buen hijo tuyo
en la fe, la esperanza
y sobre todo en el amor.


Marcelo A. Murúa - Oraciones para niño

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