lunes, 13 de junio de 2016

Día 1. Preparación para la Consagración al Inmaculado Corazón de María

MENSAJE

«Queridos hijos: el acto de Consagración a mi Corazón Inmaculado, como yo les digo, es un acto de amor y no simplemente palabras. Me llena de regocijo saber que sus corazones lo entienden así. Les digo que sus corazones son la ventana del alma, el acto de consagración abre esa ventana; sus almas son como un prisma diseñado por Dios, como su propio reflejo. Si en este prisma hay impurezas, no podrá reflejar la gloria para la cual fue diseñado; para llevar claridad al alma ustedes deben rezar, para traer claridad al alma tienen que rezar; solamente por medio de la oración pueden ser disueltas todas las impurezas.

Queridos míos: miren dentro de mi Corazón pues al asomarse a él recibirán a la Trinidad; Yo solo puedo reflejarles la presencia de Dios.  Escuchen, hijos míos: les aseguro, abran sus corazones para recibir la luz de Dios y permitan que solo Él se refleje en ustedes» (Julio 7 de 1992)


GUÍA
Nuestra Señora nos trae un llamado a su misión: La misión para su Triunfo. Esta misión comienza con nuestra Consagración a su Inmaculado Corazón; de esta manera nosotros respondemos al llamado de santidad y a la búsqueda de paz dentro de nosotros mismos y en el mundo entero.

Debemos comenzar por darnos cuenta que este es un llamado a una conversión personal, que envuelve nuestra propia alma y corazón, que permite a Dios obrar en nosotros y por medio de nosotros.

El acto de Consagración es exactamente lo que Nuestra Señora ha dicho: un acto. El acto de Consagración unirá nuestros corazones con el de Ella hacia su Hijo a través de una gracia especialmente creada.

DIRECCIÓN
La oración es la que crea nuestra relación con Dios. Mediante este acto de comunión, Dios viene a nuestros corazones y nosotros vamos hacia Él. Por medio de la oración, todas las impurezas que hay dentro de nosotros, pueden ser llevadas ante El y transformadas por su Gracia. Tener serenidad en el alma es estar lleno de la presencia de Dios. Primero debemos unirnos como uno a Dios; entonces, por medio de nuestra unión con Él, Él podrá obrar maravillas por medio nuestro.

MEDITACIÓN
¡Oh Corazón Inmaculado de María!, ayúdame para que la ventana de mi alma permanezca siempre abierta y transparente para que todas las impurezas puedan ser borradas y que Dios sea magnificado y glorificado, a través de mi propia conversión, consagración y testimonio. Madre querida, que yo pueda poner en acción las palabras que te prometo. Abre mi corazón para que yo me convierta en la señal del Triunfo en todo el mundo.
«Serán como Ángeles en el Cielo». (Mateo 22:30)


CORONILLA DE VIRTUDES

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