sábado, 13 de febrero de 2016

La oración del Padre Pio de Pietrelcina: Quédate conmigo, Señor


Quédate conmigo, Señor, porque es necesario tenerte presente para que no pueda olvidarte. Tú sabes con cuánta facilidad te abandono.

Quédate conmigo, Señor, porque soy débil y necesito de tu fortaleza para no caer tantas veces.

Quédate conmigo, Señor, porque Tú eres mi vida y sin Ti estoy sin fervor.

Quédate conmigo, Señor, para mostrarme tu voluntad.

Quédate conmigo, Señor, porque deseo amarte y estar siempre en tu compañía.

Quédate conmigo, Señor, si deseas que te sea fiel.

Quédate conmigo, Jesús, porque aunque mi alma es muy pobre, deseo ser para Ti un lugar de consuelo, un nido de amor.

Quédate conmigo, Jesús, porque se hace tarde y el día se está terminando, y la vida pasa. Se acercan la muerte, el juicio y la eternidad...i Es necesario duplicar mi fuerza, para que no pare en el camino y por eso te necesito. Se está haciendo tarde y la muerte se aproxima, tengo miedo de la oscuridad, las tentaciones, la aridez, la cruz, los sufrimientos. ¡Oh! Cuánto te necesito, mi Jesús, en esta noche de exilio.

Quédate conmigo Jesús, en esta noche de la vida y de peligros, necesito de Ti. Déjame reconocerte como lo hicieron tus discípulos en la partición del pan, para que la Comunión Eucarística sea la luz que disipe la oscuridad, la fuerza que me sostiene, el único gozo de mi corazón.

Quédate conmigo, Señor, porque a la hora de mi muerte, deseo estar unido a Ti, sino por la Santa Comunión al menos por la gracia y el amor.

Quédate conmigo, Señor, te busco, tu amor, tu gracia, tu voluntad, tu corazón, tu espíritu, porque te amo y no te pido otra recompensa que aumentar en el amor. Con un amor firme, práctico, amarte con todo mi corazón aquí en la tierra, para seguir amándote con perfección por toda la eternidad.


Así sea.

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