Mostrando las entradas con la etiqueta Nuevo Testamento. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Nuevo Testamento. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de junio de 2017

Mensaje de San Pedro a los cristianos perseguidos


Hoy celebramos la fiesta de San Pedro y San Pablo, una fecha especial para realzar la labor principalmente del Papa, los sacerdotes, misioneros, consagrados, laicos comprometidos y todos aquellos cristianos que sufren persecuciones en el mundo. 

Las agresiones contra los cristianos no han cesado a lo largo de la historia, por el contrario, aumentan dramáticamente en el ultimo siglo: desde ofensas verbales, ataques directos, burlas a las creencias, profanaciones y destrucciones de sus templos sagrados, legislaciones y políticas en contra de la fe, hasta torturas, desapariciones y matanzas.

En este contexto de violencia, odio y discriminación recordamos estas palabras, llenas de esperanza, del apóstol Pedro quien murió crucificado por ser fiel a Cristo y anunciar su evangelio:

"Queridos hermanos, no se sorprendan por el fuego que ha prendido en medio de ustedes para ponerlos a prueba. No es algo insólito lo que les sucede. Más bien alégrense de participar en los sufrimientos de Cristo, pues también se les concederán las alegrías más grandes en el día en que se nos descubra su gloria. 

Si son insultados a causa del nombre de Cristo, felices ustedes, porque la gloria y el Espíritu de Dios descansan sobre ustedes. Sería una lástima que alguno tuviera que sufrir por asesino, ladrón, malhechor o delator; pero si sufre por ser cristiano, no tiene por qué avergonzarse, sino que más bien debe dar gracias a Dios por llevar ese nombre. 

Ha llegado el tiempo del juicio, y éste empieza por la casa de Dios. Pues si comienza por nosotros, ¿qué fin tendrán los que se niegan a creer en el Evangelio?  Si el justo se salva a duras penas, ¿dónde se presentarán el pecador y el impío? Así, pues, si sufren porque esta es la voluntad de Dios, confíen sus almas al Creador, que es fiel, y continúen haciendo el bien" 

1 Carta de Pedro: capítulo 4, 12-19.



lunes, 14 de noviembre de 2016

Jesús sana a un ciego



Jesús sana al ciego Bartimeo

Marcos 10,46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino pidiendo limosa. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
–Hijo de David, ten compasión de mí.
Muchos le regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:
–Hijo de David, ten compasión de mí.
Jesús se detuvo y dijo:
–Llamadlo.
Llamaron al ciego diciéndole:
–Ánimo, levántate, que te llama.
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le preguntó:
–¿Qué quieres que haga por ti?
El ciego le contestó:
–Maestro, que pueda ver.
Jesús le dijo:
–Anda, tu fe te ha curado.
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

jueves, 1 de septiembre de 2016

No temas, en adelante serás pescador de hombres

Lucas 5 ,1-11

La gente se agolpaba junto a él para escuchar la Palabra de Dios, mientras él estaba a la orilla del lago de Genesaret.
Vio dos barcas junto a la orilla, los pescadores se habían bajado y estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, la de Simón, le pidió que se apartase un poco de tierra. Se sentó y se puso a enseñar a la multitud desde la barca.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
—Navega lago adentro y echa las redes para pescar.

Le replicó Simón:
—Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos sacado nada; pero, ya que lo dices, echaré las redes.
Lo hicieron y capturaron tal cantidad de peces que reventaban las redes. Hicieron señas a los socios de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Llegaron y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.

Al verlo, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús y dijo:
—¡Apártate de mí, Señor, que soy un pecador!
Ya que el temor se había apoderado de él y de todos sus compañeros por la cantidad de peces que habían pescado. Lo mismo sucedía a Juan y Santiago, que eran socios de Simón. 

Jesús dijo a Simón:
—No temas, en adelante serás pescador de hombres.
Entonces, amarrando las barcas, lo dejaron todo y le siguieron.

Palabra del Señor

domingo, 28 de agosto de 2016

Cuando des un banquete, invita a los pobres...



Lucas 14,7-14

Observando cómo elegían los puestos de honor, dijo a los invitados la siguiente parábola:

—Cuando alguien te invite a una boda, no ocupes el primer puesto; no sea que haya otro invitado más importante que tú y el que los invitó a los dos vaya a decirte que le cedas el puesto al otro. Entonces, lleno de vergüenza, tendrás que ocupar el último puesto. Cuando te inviten, ve y ocupa el último puesto. Así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: Amigo, acércate más. Y quedarás honrado en presencia de todos los invitados.

Porque quien se engrandece será humillado, y quien se humilla será engrandecido.

Al que lo había invitado le dijo:
—Cuando ofrezcas una comida o una cena, no invites a tus amigos o hermanos o parientes o a los vecinos ricos; porque ellos a su vez te invitarán y quedarás pagado.
Cuando des un banquete, invita a pobres, mancos, cojos y ciegos. Dichoso tú, porque ellos no pueden pagarte; pero te pagarán cuando resuciten los justos.

Palabra del Señor

viernes, 19 de agosto de 2016

Evangelio del día: Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente

Mateo 22, 34-40

Los fariseos se reunieron al saber que Jesús había hecho callar a los saduceos. 

Uno de aquellos, maestro de la ley, para tenderle una trampa le preguntó:
–Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?

Jesús le dijo:
–"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más importante y el primero de los mandamientos.


Y el segundo es parecido a este: "Ama a tu prójimo como a ti mismo".De estos dos mandamientos pende toda la ley de Moisés y las enseñanzas de los profetas".

Palabra del Señor

viernes, 12 de agosto de 2016

Dios los creó hombre y mujer


Mateo 19, 1-12


Cuando Jesús terminó este discurso, se trasladó de Galilea a Judea, al otro lado del Jordán. Le seguía una gran multitud, y él los sanaba allí. Se acercaron unos fariseos y, para ponerlo a prueba, le preguntaron:
—¿Puede un hombre separarse de su mujer por cualquier cosa?

Él contestó:
—¿No han leído que al principio el Creador los hizo hombre y mujer? Y dijo: por eso abandona un hombre a su padre y a su madre, se une a su mujer y los dos se hacen una sola carne. De suerte que ya no son dos, sino una sola carne. Así pues, lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

Le replicaron:
—Entonces, ¿por qué Moisés mandó darle un acta de divorcio cuando uno se separa de ella?

Les respondió:
—Moisés les permitió separarse de sus mujeres a causa de la dureza de sus corazones. Pero al principio no era así. Les digo que quien se divorcia de su mujer –si no es en caso de concubinato– y se casa con otra, comete adulterio.

Le dicen los discípulos:
—Si ésa es la condición del marido con la mujer, más vale no casarse.

Y él les respondió:
—No todos pueden con este camino; solamente aquellos que reciben tal don. Porque hay eunucos que así nacieron desde el seno de su madre, hay eunucos hechos eunucos por los hombres y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por el reino de los cielos. El que pueda entender que lo entienda.

Palabra del Señor

jueves, 11 de agosto de 2016

Perdonar hasta setenta veces siete


Mateo 18, 21 - 19,1

Pedro se acercó a Jesús y le preguntó:
—Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarle? ¿Hasta siete veces?

Le contesta Jesús:
—No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Por eso, el reino de los cielos se parece a un rey que decidió ajustar cuentas con sus sirvientes.  Ni bien comenzó, le presentaron uno que le adeudaba diez mil monedas de oro. Como no tenía con qué pagar, mandó el rey que vendieran a su mujer, sus hijos y todas sus posesiones para pagar la deuda. El sirviente se arrodilló ante él suplicándole: ¡Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré! Compadecido de aquel sirviente, el rey lo dejó ir y le perdonó la deuda.
Al salir, aquel sirviente, tropezó con un compañero que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y mientras lo ahogaba le decía: ¡Págame lo que me debes! Cayendo a sus pies, el compañero le suplicaba: ¡Ten paciencia conmigo y te lo pagaré! Pero el otro se negó y lo hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda.
Al ver lo sucedido, los otros sirvientes se sintieron muy mal y fueron a contarle al rey todo lo sucedido.
Entonces el rey lo llamó y le dijo: ¡Sirviente malvado, toda aquella deuda te la perdoné porque me lo suplicaste! ¿No tenías tú que tener compasión de tu compañero como yo la tuve de ti? E indignado, el rey lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Así los tratará mi Padre del cielo si no perdonan de corazón a sus hermanos.

viernes, 5 de agosto de 2016

¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?

Mateo 16,24-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 
«El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.

¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? 

Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad.»

Palabra del Señor

miércoles, 3 de agosto de 2016

La fe de la mujer cananea

Mateo 15, 22-28


En aquel tiempo Jesús se fue a la región de Tiro y Sidón.

Una mujer cananea de la zona salió gritando:
—¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija es atormentada por un demonio.

Él no respondió una palabra.
Se acercaron los discípulos y le suplicaron.
—Señor, atiéndela, para que no siga gritando detrás de nosotros.
Él contestó:
—¡He sido enviado solamente a las ovejas perdidas de la Casa de Israel!

Pero ella se acercó y se postró ante él diciendo:
—¡Señor, ayúdame!

Él respondió:
—No está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los perritos.

Ella replicó:
—Es verdad, Señor; pero también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus dueños.

Entonces Jesús le contestó:
—Mujer, ¡qué fe tan grande tienes! Que se cumplan tus deseos.

Y en aquel momento, su hija quedó sana.

Palabra del Señor

viernes, 29 de julio de 2016

Santa Marta, patrona de los imposible


Juan 11, 19-27

Muchos judíos habían ido a visitar a Marta y María para darles el pésame por la muerte de su hermano. Cuando Marta oyó que Jesús llegaba, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.
Marta dijo a Jesús:
—Si hubieras estado aquí, Señor, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que lo que pidas, Dios te lo concederá.
Le dice Jesús:
—Tu hermano resucitará.
Le dice Marta:
—Sé que resucitará en la resurrección del último día.
Jesús le contestó:
—Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque muera, vivirá; y quien vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Lo crees?
Le contestó:
—Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo.

Palabra del Señor

lunes, 25 de julio de 2016

Quien quiera ser grande que se haga servidor de los demás


Mateo 20, 20-28


Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacer una petición.

Él le preguntó:
—¿Qué deseas?

Ella contestó:
—Manda que, cuando reines, estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda.

Jesús le contestó:
—No saben lo que piden. ¿Son capaces de beber la copa que yo he de beber?

Ellos contestan:
—Podemos.

Jesús les dice:
—Mi copa la beberán, pero sentarse a mi derecha e izquierda no me toca a mí concederlo; esos lugares son para quienes se los ha destinado mi Padre.
Cuando los otros diez lo oyeron, se enojaron con los dos hermanos.

Pero Jesús los llamó y les dijo:
—Saben que entre los paganos los gobernantes tienen sometidos a sus súbditos y los poderosos imponen su autoridad.
No será así entre ustedes; más bien, quien entre ustedes quiera llegar a ser grande que se haga servidor de los demás; y quien quiera ser el primero, que se haga sirviente de los demás. Lo mismo que el Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.

Palabra del Señor

martes, 28 de junio de 2016

Mensaje Bíblico: ¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!

Mateo 8, 23-27

Cuando subía a la barca le siguieron los discípulos. De pronto se levantó tal tempestad en el lago que las olas cubrían la embarcación, mientras tanto, él dormía.
Los discípulos se acercaron y lo despertaron diciendo:
—¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!
Él les dice:
—¡Qué cobardes y hombres de poca fe son!
Se levantó, increpó a los vientos y al lago, y sobrevino una gran calma.
Los hombres decían asombrados:
—¿Quién es éste, que hasta los vientos y el lago le obedecen?

Palabra del Señor

martes, 14 de junio de 2016

Amen a sus enemigos

Mateo 5, 43-48


Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, oren por sus perseguidores. Así serán hijos de su Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos.
Si ustedes aman sólo a quienes los aman, ¿qué premio merecen? También hacen lo mismo los recaudadores de impuestos.
Si saludan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? También hacen lo mismo los paganos.
Por tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el cielo.

Palabra del Señor

domingo, 12 de junio de 2016

Mujer tu fe te ha salvado, vete en paz


Lucas 7, 36-50


Un fariseo lo invitó a comer. Jesús entró en casa del fariseo y se sentó a la mesa.
En esto, una mujer, pecadora pública, enterada de que estaba a la mesa en casa del fariseo, acudió con un frasco de perfume de mirra, se colocó detrás, a sus pies, y llorando se puso a bañarle los pies en lágrimas y a secárselos con el cabello; le besaba los pies y se los ungía con la mirra.
Al verlo, el fariseo que lo había invitado, pensó: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer lo está tocando: una pecadora.
Jesús tomó la palabra y le dijo:
—Simón, tengo algo que decirte.
Contestó:
—Dilo, maestro.
Le dijo:
—Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientas monedas y otro cincuenta. Como no podían pagar, les perdonó a los dos la deuda. ¿Quién de los dos lo amará más?
Contestó Simón:
—Supongo que aquél a quien más le perdonó.
Le replicó:
—Has juzgado correctamente.
Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón:
—¿Ves esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para lavarme los pies; ella me los ha bañado en lágrimas y los ha secado con su cabello. Tú no me diste el beso de saludo; desde que entré, ella no ha cesado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con perfume; ella me ha ungido los pies con mirra.
Por eso te digo que se le han perdonado numerosos pecados, por el mucho amor que demostró. Pero al que se le perdona poco, poco amor demuestra.
Y a ella le dijo:
—Tus pecados te son perdonados.
Los invitados empezaron a decirse:
—¿Quién es éste que hasta perdona pecados
Él dijo a la mujer:
—Tu fe te ha salvado. Vete en paz.

Palabra del Señor

viernes, 10 de junio de 2016

No cometerás adulterio

Mateo 5, 27-32


Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pues yo les digo que quien mira a una mujer deseándola ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. 

Si tu ojo derecho te lleva a pecar, sácatelo y tíralo lejos de ti. Más te vale perder una parte de tu cuerpo que ser arrojado entero al infierno. Y si tu mano derecha te lleva a pecar, córtatela y tírala lejos de ti. Más te vale perder una parte de tu cuerpo que terminar entero en el infierno.

Se dijo: Quien repudie a su mujer que le dé acta de divorcio. Pero yo les digo que quien repudia a su mujer —salvo en caso de concubinato— la induce a adulterio, y quien se case con una divorciada comete adulterio.

martes, 7 de junio de 2016

Ustedes son la luz del mundo

Mateo 5, 13-16

Ustedes son la sal de la tierra: si la sal se vuelve sosa, ¿con qué se le devolverá su sabor? Sólo sirve para tirarla y que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad construida sobre un monte.
No se enciende una lámpara para meterla en un cajón, sino que se pone en el candelero para que alumbre a todos en la casa.
Brille igualmente la luz de ustedes ante los hombres, de modo que cuando ellos vean sus buenas obras, glorifiquen al Padre de ustedes que está en el cielo.

martes, 31 de mayo de 2016

Magnificat



Lucas 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador,
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. 

Su nombre es Santo y su misericordia llega 
a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón.
Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza
según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahám
y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Amén.

viernes, 27 de mayo de 2016

Mensaje bíblico: Cuando oren crean que se les concederá y así sucederá

Marcos 11,23-26

Jesús dijo: 
—Tengan fe en Dios. Les aseguro que si uno, sin dudar en su corazón, sino creyendo que se cumplirá lo que dice, manda a ese monte que se quite de ahí y se tire al mar, sucederá. Por tanto les digo que, cuando oren pidiendo algo, crean que se les concederá, y así sucederá.
Cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, y el Padre del cielo perdonará sus culpas.

lunes, 23 de mayo de 2016

Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja


Marcos 10, 17-27

Cuando se puso en camino, llegó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
—Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar vida eterna?
Jesús le respondió:
—¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno fuera de Dios. Conoces los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no jurarás en falso, no defraudarás; honra a tu padre y a tu madre.
Él le contestó:
—Maestro, todo eso lo he cumplido desde la adolescencia.
Jesús lo miró con cariño y le dijo:
—Una cosa te falta: ve, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después sígueme.
Ante estas palabras, se llenó de pena y se marchó triste; porque era muy rico.
Jesús mirando alrededor dijo a sus discípulos:
—Difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas.
Los discípulos se asombraron de lo que decía.
Pero Jesús insistió:
—¡Qué difícil es entrar en el reino de Dios! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de Dios.
Ellos llenos de asombro y temor se decían:
—Entonces, ¿quién puede salvarse?
Jesús los quedó mirando y les dijo:
—Para los hombres es imposible, pero no para Dios; porque para Dios todo es posible.

martes, 17 de mayo de 2016

Quien reciba a uno de estos niños en mi nombre, a mí me recibe

Marcos 9, 30-37


En aquel tiempo Jesús y sus discípulos fueron recorriendo Galilea, y no querían que nadie lo supiese.
A los discípulos les explicaba:
—El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de hombres que le darán muerte; después de morir, pasando tres días, resucitará.
Ellos, aunque no entendían el asunto, no se atrevían a hacerle preguntas.

Llegaron a Cafarnaún y, ya en casa, les preguntó:
—¿De qué hablaban por el camino?
Se quedaron callados, porque por el camino habían estado discutiendo quién era el más grande.

Se sentó, llamó a los Doce, y les dijo:
—El que quiera ser el primero, que se haga el último y el servidor de todos.
Después llamó a un niño, lo colocó en medio de ellos, lo acarició y les dijo:
Quien reciba a uno de estos niños en mi nombre, a mí me recibe. Quien me recibe a mí, no es a mí a quién recibe, sino al que me envió.
Palabra del Señor