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sábado, 23 de julio de 2022

Aborto: Las palabras del Padre Pío de Pieltrecina

San Pio de Pieltrecina (1887-1968), fraile capuchino y sacerdote católico, es considerado el santo más importante del siglo XX. En su vocación de sacerdote pasaba largas horas en el confesionario reconciliando a las almas con Dios. El Señor le regaló dones extraordinarios como el de examinar los corazones y las almas, o la capacidad de conocer la consciencia de quienes tenía al frente y percibir sus pensamientos y sentimientos. 

Decía el padre Pío: "A través de Jesús yo veo y siento todo. Veo tu alma como tú  te ves en un espejo."

Adicionalmente, otros dones como la profecía y las visiones místicas, otorgados por el Espíritu Santo, le permitían salvar muchas almas en el confesionario. En aquella época el Padre Pío se negaba a dar la absolución cuando la persona que se confesaba no mostraba verdadero arrepentimiento del pecado, no tenía  la intención de no repetición, o estaba frente a él simplemente por curiosidad.

Este gran santo, expresó en varias ocasiones la gravedad del aborto, que hoy se  promueve libremente como "derecho", un triunfo para la libertad de la mujer y su pleno desarrollo. Las palabras del Padre Pío traen luz sobre la realidad espiritual del  asesinato de inocentes y las funestas consecuencias. 


La responsabilidad de los padres



El padre Pío, con rigor empleaba palabras fuertes contra los padres que abortaban a sus hijos, cuando eran justas y necesarias para la verdadera conversión:

"A estos padres, les esparciré la ceniza de sus fetos destrozados, para mostrarles sus responsabilidades y negarles la posibilidad de apelar a su propia ignorancia. Un aborto provocado no puede tomarse con falsas consideraciones y falsa piedad. Sería una hipocresía abominable. Esas cenizas deben arrojarse en la cara de sus padres asesinos. Si no los dejo sintiéndose culpables, me sentiré involucrado en sus propios delitos."

Es usual que una mujer o un hombre que ha abortado a un hijo lo repita nuevamente, ya sea con la misma pareja o con otras. En ese sentido, cuando no hay una verdadera consciencia de la gravedad del pecado, se toma el aborto como un método de control de natalidad. Por eso, es tan importante el rigor con el que San Pio trataba el tema, como un buen Padre que corrige severamente a un hijo que ha cometido un error muy grave y no lo reconoce como tal:

"Mi rigor al defender la venida de los niños al mundo, es siempre un acto Fe y Esperanza", decía el padre Pio. El santo era capaz de lograr un verdadero arrepentimiento y cambio de vida. 


El aborto es un verdadero suicidio de la humanidad


En una ocasión San Pio hablaba con otro fraile franciscano, Pellegrino Funicelii, quien en su libro narró la siguiente conversación:

Fray Funicelli le dijo a San Pio: "Hoy negaste la absolución a una mujer porque ella se había sometido voluntariamente a un aborto. ¿Por qué has sido tan riguroso con esta pobre desafortunada?"

San Pio respondió: "El día en que las personas pierdan su horror por el aborto será el día más terrible para la humanidad. El aborto no es solo un homicidio sino también un suicidio. ¿No deberíamos tener el coraje de manifestar nuestra fe ante quienes cometen dos crímenes en un solo acto?".

"¿Suicidio?, preguntó fray Pellegrino.

Respondió el Padre Pio: "El suicidio de la raza humana será entendido por aquellos que verán la tierra poblada por ancianos y despoblados de niños: Quemados como un desierto. Si reflexionares así, entenderías la doble gravedad del aborto: la mutilación también de la vida de los padres".



El aborto de un Papa

Cuentan que una señora fue a confesarse con el padre Pio. Él, le pidió que cerrara los ojos y le narrara lo que veía. 

Ella, dijo: "veo una plaza enorme con mucha gente. Entre las personas, veo una procesión que se mueve solemnemente. Veo a muchos sacerdotes, obispos y cardenales en la corte: todos preceden a un Papa que está tomando el trono. Sí, veo precisamente a un Papa en el trono y una gran multitud que aclama a ese Papa...¿Pero qué significa todo eso?"

San Pio le explicó: "El niño que mataste en tu vientre con el aborto, en los designios de Dios, debería haberse convertido en ese Papa". Al escuchar esas palabras, la pobre mujer gritó y se desmayó junto al confesionario.

No somos consciente de toda la riqueza para el mundo que cada uno de los millones de bebes abortados representaban para esta humanidad tan llena de odio y violencia. 


Quien lo promueve tiene al príncipe de las tinieblas reinando en su alma


Hemos llegado al día terrible para la humanidad que anunciaba el padre Pio, se ha perdido el horror por el aborto. En nuestra época vemos activistas con pañuelos verdes o violetas, mandatarios, políticos, artistas, escritores, periodistas, cantantes, feministas... celebrando la aprobación de leyes que favorecen el asesinatos de bebés dentro del vientre y fuera de él. 

El aborto es un plaga que se está esparciendo por todo nuestros países dejando una densa tiniebla de muerte a su paso, muerte física, muerte espiritual de los causantes, decadencia social y de la misma humanidad. Es importante retomar las palabras que el Padre Pío dijo sobre estas personas que enarbolan banderas pro aborto: 

"Si supieras lo terrible que es este pecado, eso que llamas aborto...Si pudieras sentir el dolor de las llagas de Cristo, que derramó su preciosa Sangre por la salvación del hombre.  Cuando veas un alma anunciando el aborto como un acto benigno, sabrás que el príncipe de las tinieblas reina en ella, y su eternidad está por ahora en el libro de la muerte".

"¡Malditos! ¡Desgraciados! ¡Ay de esos infelices hombres que osan tentar la ira Divina! Caerá sobre ellos la eterna furia de Aquel que los creó!


No podemos ser cómplices por nuestro silencio y nuestra tibieza

Es normal entre los católicos practicantes expresar nuestra indignación por este pecado que termina con la vida de los más inocentes e indefensos. Nos preguntamos por qué países como Colombia donde se declara que la mayoría estamos bautizados como católicos, se aprueban leyes contra la vida: Aborto, Eutanasia, Suicidio Asistido. Aún más preocupante cuando la respuesta de la sociedad ante este avance del mal es elegir a la presidencia y vicepresidencia del país a candidatos que abiertamente se declaran pro-aborto. 

Las palabras del Padre Pio nos confrontan con nuestra corresponsabilidad en el crimen del aborto y su avance:

"¡Ay de nosotros!, mis hermanos, si consentimos con ese pecado miserable y mortal. No nos atrevamos a tomar el lugar del Creador, y no permitamos que nadie lo haga."

Para terminar este artículo te dejo con el llamado del Padre Pío para todos nosotros católicos que queremos defender la verdad y la vida: 

"No  seamos cómplices de este crimen maldito por nuestro silencio y nuestra tibieza."


NOTA: Si tú eres católica(o), has cometido un aborto, sientes un profundo sentimiento de culpa, estás realmente arrepentida(o) y deseas reconciliarte con Dios; te invito a dar tus primeros pasos para tu sanación, preparando una buena confesión y asistiendo al sacramento con un sacerdote. La Misericordia de Dios es infinita, y te está esperando para darte su perdón y devolverte la paz. 

Para sanar las secuelas traumáticas que deja el aborto puedes participar en los  retiros que ofrece El Viñedo de Raquel en varios países del mundo.

viernes, 15 de julio de 2022

Oración de Santa Teresita del Niño Jesús por los sacerdotes


Santa Teresa de Lisieux o también conocida como Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, fue una religiosa de clausura de la comunidad carmelita descalza de Francia. Vivió a finales del siglo IX, y con tan sólo 24 años logró llevar una vida de virtud. Fue canonizada en 1925 y declarada Doctora de la Iglesia por San Juan Pablo II en 1997. 

Antes de entrar al convento, cuando realizaba una viaje de peregrinación a Roma con su padre y su hermana Celina, acompañada de un numeroso grupo de sacerdotes pudo conocer las debilidad y fragilidades de los consagrados y la necesidad de orar por ellos para que sean fieles a su ministerio. 

Después de un proceso de discernimiento Teresita encontró su vocación: el Amor, ser apóstol de los apóstoles y dedicar su vida, oraciones y sacrificios por ellos. Ella comprende que sólo el amor podía hacer actuar a los miembros de la iglesia; que si el amor llegaba a apagarse, los apóstoles ya no anunciarían el  Evangelio y los mártires se negarían a derramar su sangre.

Cuando entró en convento a los 15 años, Teresita antes de la profesión declaró: "He venido para salvar almas, y, sobretodo, para orar por los sacerdotes". En una invitación a Celina, su hermana también religiosa le dice: "salvemos sobretodo las almas de los sacerdotes. Esas almas deberán ser más transparentes que el cristal...Pero, ¡ay! ¡cuántos malos sacerdotes, cuántos sacerdotes que no son lo bastante santos...!Oremos y suframos por ellos, y en el último día Jesús estará agradecido....¡Tenemos que forjar este año muchos sacerdotes que sepan amar a Jesús! ¡que le toquen con la misma delicadeza con que le tocaba María en la cuna!

Fue tal el celo de Teresita por los sacerdotes y misioneros que el papa Pio XI la declaró en 1927 Patrona Universal de las Misiones. El papa la calificó como "milagro de virtudes y prodigio de milagros", "verdadera rosa de amor caída del cielo a la tierra para maravillar la tierra y el cielo" "obra maestra de la naturaleza y de la gracia"...

Animados por esta invitación que hoy sigue haciéndonos Santa Teresita, oremos frecuentemente por los sacerdotes para que el Amor por Jesús guíe su camino de santidad y de celo por la salvación de las almas. 


Oración de Santa Teresita por los sacerdotes


Oh Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra
la obra divina de salvar a las almas 
protege a tus sacerdotes (especialmente a...)
en el refugio de tu Sagrado Corazón.
Guarda sin macha sus manos consagradas
que a diario tocan tu Sagrado Cuerpo,
y conserva puros sus labios teñidos con tu Preciosa Sangre.
Haz que se preserven puros sus corazones,
marcados con el sello sublime del Sacerdocio,
y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.
Aumenta el número de tus apóstoles, 
y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro.
Bendice sus trabajos y fatigas,
y que como fruto de su apostolado
obtenga la salvación de muchas almas
que sean su consuelo aquí en la tierra
y su corona eterna en el Cielo. Amén.


martes, 15 de octubre de 2019

El Decálogo para la Serenidad de San Juan XXIII



El papa Juan XXIII hoy  Santo de la Iglesia Católica, fue conocido en Italia como Il Papa Buono o El Papa Bueno gracias a su buen sentido del humor y la serenidad que manifestaba aún en los momentos más difíciles.

Tras su muerte fue encontrado su diario y de allí se publica este decálogo o reglas de la vida que desde su juventud intentó cumplir. Estos compromisos que renovaba cada día se han convertido en una guía para vivir haciendo pequeñas tareas que  conllevan una vida más feliz centrado en mejorarse a sí mismo, amar a los demás, aceptar las circunstancias y confiar plenamente en la providencia de Dios.

Estos son los 10 consejos para la serenidad de San Juan XXIII:

1.Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente este día, sin querer resolver de una sola vez el problema de mi vida.

2. Sólo por hoy pondré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis modales, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, salvo a mí mismo.

3. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.

4. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiem­po a una buena lectura; recordando que como el ali­mento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

5. Sólo por hoy haré una buena acción sin decírselo a nadie.

6. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido procuraré que nadie lo sepa.

7. Sólo por hoy seré feliz, en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en este mundo, sino también en el otro.

8. Sólo por hoy haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9. Sólo por hoy creeré firmemente, aunque las cir­cunstancias demuestren lo contrario, que la buena pro­videncia de Dios se ocupa de mí como si nadie existie­ra en el mundo.

10. Sólo por hoy no tendré temores: De manera par­ticular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Amar hasta que duela - Santa Teresa de Calcuta


Discurso de Madre Teresa de Calcuta en el desayuno de Oración Nacional

Washington, DC, Febrero 3, 1994

En el último día, Jesús dirá a los que están a su derecha, "Vengan, entren al Reino. Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve enfermo y me visitaste". Luego Jesús les dirá a los que están a su izquierda y les dirá, " Apártense de mi porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, estuve enfermo y no me visitaron." Ellos le preguntarán, "¿Cuándo te vimos hambriento, o sediento o enfermo y no te ayudamos?" Jesús les responderá, "Lo que dejaron de hacer por uno de éstos más pequeños, ustedes dejaron de hacérmelo a mi!"

Al encontrarnos aquí reunidos para orar juntos, pienso en lo bello que será si comenzamos con una oración que expresa muy bien lo que Jesús quiere que hagamos por los más pequeños. San Francisco de Asís comprendía muy bien las palabras de Jesús y su vida quedó bien plasmada en esta oración. Esta oración que nosotras decimos todos los días después de recibir la Santa Comunión, no deja de sorprenderme, porque la encuentro muy adecuada para cada uno de nosotros. Siempre me he preguntado si hace ochocientos años, cuando San Francisco vivió, tuvieron las mismas dificultades que enfrentamos hoy en día. Creo que ya algunos se sabe la oración de la Paz, por lo tanto la rezaremos juntos.

Oración de San Francisco:

Señor, hazme un instrumento de Tu paz, donde haya odio que yo siembre amor, donde haya injuria, lleve yo el perdón, donde haya duda, lleve yo la fe, donde haya desaliento, lleve yo la esperanza, donde haya obscuridad, lleve yo la Luz, donde haya tristeza, lleve yo la alegría. OH Divino Maestro, permíteme no ser consolado sino consolar, comprendido sino comprender, amado sino amar. Porque dando se recibe, perdonando se es perdonado, y muriendo en Ti se nace a la vida eterna.

Demos gracias a Dios por la oportunidad que nos ha dado en venir a orar juntos. Hemos venido aquí, para orar, especialmente, por la paz, gozo y amor. Recordemos que Jesús vino a entregarle las buenas noticias a los pobres. El nos dijo cuales eran esas buenas noticias cuando dijo: "Mi Paz os dejo, Mi Paz os doy." El no vino a dar la paz que da el mundo, la cual es simplemente la que unos no molestan a otros. Él vino a dar la paz del corazón, la cual viene cuando amamos hacer el bien al prójimo.

Dios amó tanto al mundo que le entregó su único Hijo - era ya un hecho. Dios le dio su Hijo a la Virgen María, ¿y qué fue lo que Ella hizo? En cuanto Jesús vino a la vida de María, Ella inmediatamente fue rápido a dar las buenas noticias. Y entró a la casa de su prima Isabel, y las Escrituras dicen que su hijo, aún no nacido, el niño dentro del vientre de Isabel, saltó de gozo. Desde el vientre de María, Jesús trajo paz a Juan el bautista quien saltó de gozo en el vientre de Isabel.



Y como si no fuera suficiente, que Dios Hijo se hiciera uno de nosotros y nos trajera Paz y Gozo mientras todavía se encontraba en el vientre de María, Jesús también murió en la Cruz para demostrar un amor aún más grande. El murió para ti y para mi, y por el leproso, y por el que muere de hambre, y por el que se encuentra desnudo y tendido en la calle, no solo de Calcuta, sino de Africa, y de todos lados. Nuestras hermanas le sirven a los pobres en 105 países alrededor del mundo. Jesús insistió que nos amaramos los unos a los otros como El nos ama. Jesús dio su vida para amarnos y nos dice que nosotros también debemos dar lo que sea para hacer el bien al prójimo. En los evangelios, Jesús dice claramente: "Amense como yo los he amado." Jesús murió en la Cruz porque eso es lo que se requería de El para hacer un bien por todos nosotros, para salvarnos de nuestros pecados de egoísmos. El dio todo para cumplir con la voluntad del Padre para demostrarnos que nosotros también debemos estar dispuestos a darlo todo para cumplir la voluntad de Dios, para amarnos los unos a los otros como El nos ha amado. Si nosotros no estamos dispuestos a darlo todo para hacer el bien al prójimo, el pecado todavía vive en nosotros. Es por ello que nosotros también debemos dar hasta que duela. No es suficiente que digamos "Amo a Dios". Tengo también que amar a mi prójimo. San Juan nos advierte que somos mentirosos si decimos que amamos a Dios y no amamos a nuestro prójimo.

¿Cómo se puede amar a Dios, a quien no se ve, si no amas a tu prójimo a quien puedes ver, puedes tocar, y con quien vives?

Por lo tanto, es muy importante entender que amar, para que sea verdadero amor, tiene que doler. Debo estar dispuesto a darlo todo, lo que sea para no hacerle daño a la gente y, de hecho, para hacerle el bien. Esto requiere que yo esté dispuesto a dar hasta que duela. De otro modo, no hay verdadero amor en mi y por ende, en lugar de traer buenas noticias, le traigo injusticia, y no traigo paz a los que están a mi alrededor. A Jesús le dolió amarnos. Hemos sido creados a Su imagen para cosas mucho más grandes, para amar y ser amados. Debemos "vestirnos de Cristo" como dicen las Escrituras. Por eso, hemos sido creados para amar y ser amados, Dios se hizo hombre para comprobarnos que podemos amar de la misma manera que El nos amó. Jesús se hace el hambriento, el desnudo, el desamparado, el rechazado, y nos dice, "me lo hicieron a mi". En el último día El le dirá a los de su derecha, "Lo que hicieron a uno de mis pequeños, me lo hicieron a Mi" y también dirá a los de su izquierda, " Lo que dejaron de hacer a uno de mis pequeños, me lo dejaron de hacer a Mi."

Cuando Jesús moría en la cruz, dijo "Tengo sed." Jesús está sediento por su amor, esta es la sed de todos, pobres y ricos. Todos estamos sedientos por el amor de otros, ver que alguien vaya fuera de su camino no solo para dejarnos de hacer un daño sino al contrario para hacernos un bien. Este es el significado del verdadero amor, dar hasta que duela.




Nunca se me olvidará la experiencia que tuve al visitar una institución donde los hijos envían a sus Padres ya de la tercera edad para olvidarse de ellos. Vi que en este hogar, esta gente de tercera edad lo tenía todo, buena comida, un lugar cómodo, televisión, lo tienen todo, sin embargo todos tenían sus miradas puestas en las puertas de entrada. Y no vi a ninguno con una sonrisa en sus rostros. Yo le pregunté a la Hermana: " ¿Porqué ellos, que tienen todas las comodidades aquí, porqué miran hacia las puertas?¿Porqué no sonríen?" Yo estoy tan acostumbrada a ver sonrisas en los rostros de la gente, inclusive hasta los moribundos. Y la Hermana dijo: "Así es aquí todos los días. Ellos siguen esperando, y deseando que un hijo o una hija los vengan a visitar. Ellos están dolidos porque han sido olvidados." Falta de amor trae pobreza espiritual. Tal ves en nuestras propias familias, tenemos a alguien que se sienta solo, enfermo, preocupado. ¿Estamos con ellos? ¿Los acompañamos o los ponemos al cuidado de otros? ¿Estamos dispuestos a dar hasta que duela para estar con nuestras familias, o ponemos nuestros propios intereses primero? Estas son las preguntas que nos debemos hacer, especialmente al comienzo del año de la familia. Debemos recordar que el amor comienza en casa y debemos recordad que "el futuro de la humanidad pasa a través de la familia."

Me sorprendió ver en el Occidente, que tantos jóvenes se entregan a las drogas. Yo he tratado de averiguar porqué. ¿Porqué en el Occidente son así, si tienen muchísimo más que los de Oriente? La respuesta fue: " Porque no hay nadie en sus familias para recibirlos." Nuestros hijos dependen de nosotros para todos, su salud, su nutrición, su seguridad, el conocer y el amar a Dios. Por todo esto, ellos nos miran con confianza, esperanza y expectativa. Pero muy a menudo el Padre y la Madre están tan ocupados que no tienen tiempo para sus hijos, o tal ves ni siquiera están casados o se han dado por vencidos en su matrimonio. Por lo tanto, los niños van a las calles y se involucran con las drogas y con otras cosas. Hablamos del amor a los niños que es donde el amor y la paz deben comenzar. Estos son los hechos que contribuyen al rompimiento de la paz. Pero siento que el mayor destructor de la paz hoy en día es el aborto, porque es la guerra en contra los niños, el asesinato directo de los inocentes, asesinato de la Madre en contra de si misma.

Si nosotros aceptamos que una Madre asesine a su propio hijo, ¿cómo entonces podemos decirle a otros que no se maten entre sí? ¿Cómo podemos convencer a una mujer de no tener un aborto? Como en todo, debemos persuadirla con amor y nos recordamos que amar significa dar hasta que duela. Jesús dio hasta su vida por amarnos. Así es que, la Madre, que esté pensando en tener un aborto, debe ser ayudada a amar, o sea dar hasta que le duelan sus planes, o su tiempo libre, para que respete la vida de su hijo. El Padre de ese niño, quien quiera que sea, debe dar también hasta que le duela. Con el aborto, la Madre no aprende a amar, sino a matar hasta su propio hijo para resolver sus problemas.




Y con el aborto, al Padre se le dice que no tiene que tener responsabilidad alguna por el niño que ha traído a la vida. El Padre es capaz de poner a otras mujeres en la misma circunstancia. Por lo tanto el aborto solo lleva a más abortos. Cualquier país que acepte el aborto, no le enseña a su gente a amar, sino a utilizar violencia para recibir lo que quieran. Es por esto que el mayor destructor del amor y de la paz es el aborto.

Mucha gente se preocupan bastante por los niños de la India, con los niños de Africa donde muchos mueren de hambre, etc. Mucha gente también se preocupan por toda la violencia en esta gran nación de los Estados Unidos. Preocuparse por esto es bueno. Pero casi siempre a esta misma gente no les interesan los millones que intencionalmente están siendo asesinados por decisión de sus propias Madres. Y este es el mayor destructor de la paz hoy en día - el aborto cegó a la gente.

Y por esto yo apelo en la India y en cualquier lugar - "traigamos de regreso a los niños." El niño es un regalo de Dios para la familia. Cada niño está creado de manera especial a la imagen y semejanza de Dios para grandes cosas. Para amar y ser amado. En este año de la familia, debemos traer a los niños al centro de nuestro cuidado y atención. Esta es la única manera en la que este mundo podrá sobrevivir, porque nuestros hijos son la única esperanza para el futuro. Cuando los ancianos son llamados a donde Dios, solo sus hijos los pueden reemplazar.

¿Pero que es lo que Dios nos dice? El dice: "Aunque la Madre olvidase a su hijo, Yo no te olvidaría. Te he grabado en la palma de mi mano." Todos estamos grabados en la palma de sus manos; el niño que fue abortado, también está grabado en la palma de su mano desde el momento de concepción y es llamado, por Dios, para amar y ser amado, no solo ahora en esta vida, pero para siempre. Dios no nos olvida nunca.


Les diré algo hermoso. Luchamos contra el aborto con la adopción, cuidando a la Madre y adoptando al niño. Hemos salvado a miles de vidas. Le hemos comunicado a las clínicas, a los hospitales y a las estaciones de policía :"Por favor no destruyan a los niños; nosotras nos encargaremos de ellos." Así es que siempre tenemos a alguien que le dice a las Madres en problemas: " Vengan, nosotros te cuidaremos, le conseguiremos un hogar a tu hijo." Y tenemos una gran demanda de parejas que no pueden tener hijos pero nunca le daré un hijo a una pareja que han hecho algo para no tener a un hijo. Jesús dijo "Quien quiera que reciba a este niño en mi nombre, a Mí me recibe." Al adoptar a un niño, estas parejas reciben a Jesús pero, al abortar a un niño, la pareja rechaza a Jesús.

Por favor no asesinen a los niños. Yo quiero a los niños. Por favor entréguenme los niños. Yo estoy dispuesta a aceptar a cualquier niño que lo hayan querido abortar y se lo entregaré a una pareja casada que lo amará y serán amados por ese niño.

Solo en nuestro hogar en Calcuta, hemos salvado a más de 3000 niños del aborto. Estos niños han traído tanto amor y gozo a sus Padres adoptivos y han llegado a crecer llenos de amor y gozo. Yo se que las parejas deben planificar sus familias pero para eso hay planificación familiar natural.

La manera de planificar las familias es por medios naturales no por medios anti conceptivos. Al destruir el poder de dar vida, por medio de la anti concepción, la pareja se hace daño a sí misma. Esto cambia la atención a sí mismos y destruye el regalo de amarse el uno al otro. Al amarse, el uno al otro, la atención está en el amor de uno para el otro. Al amarse, la pareja se da atención el uno al otro y esto es lo que sucede con la planificación familiar natural, y no hacia sí mismos como sucede egoísticamente con la anti concepción. Una vez el amor viviente es destruido por la anti concepción, el aborto le prosigue fácilmente como el paso a seguir.

Yo se que hay grandes problemas en el mundo, que muchas parejas no se aman lo suficiente para utilizar planificación familiar natural. No podemos resolver todos los problemas del mundo, pero no permitan traer el peor problema de todos, y ese es el que destruye el amor. Y esto es lo que pasa cuando la gente practica anti concepción y aborto.

Hay muchos pobres en el mundo. Ellos nos pueden enseñar muchas cosas bellas. Una vez, una de ellas vino a agradecerme por enseñarle planificación familiar natural y dijo: "Ustedes que practican castidad, son los mejores en enseñarnos planificación familiar natural porque no es nada más que auto control por amor del uno al otro." Y lo que esta persona pobre dijo es muy cierto. La gente pobre pueda que no tengan nada que comer, tal ves no tengan un hogar donde vivir, pero son personas grandiosas y muy ricas espiritualmente.


Cuando recojo a una persona e la calle, hambrienta, yo le doy un plato de arroz y un pedazo de pan. Pero una persona que está sola, se siente rechazada, como que nadie la ama, atemorizada, esa persona que ha sido rechazada por la sociedad, tiene una pobreza que es mucho más difícil de vencer y esa es la pobreza espiritual. El aborto, el cual prosigue a la anti concepción, lleva a la gente a ser espiritualmente pobre, y esa es la peor pobreza y la más difícil de vencer.

Los que son materialmente pobres pueden ser gente maravillosa. Una tarde fuimos a recoger cuatro personas de la calle. Una de ellas estaba en una condición horrible. Le dije a las Hermanas :"Ustedes encárguense de las otras tres; yo me encargaré de la que se ve peor." Así es que hice todo lo que mi amor pudo hacer por ella. La acosté en una cama y ella tenía una bellísima sonrisa en su rostro. Ella me tomó de la mano, y dijo una tan sola palabra: "gracias" y luego murió.

No pude hacer nada más que examinar mi conciencia ante ella.Y pregunté "¿Qué diría yo si estuviera en su lugar?" Mi respuesta fue sencilla. Yo hubiese tratado de atraer atención. Hubiera dicho: "tengo hambre, me muero, tengo frío, estoy en dolor" o algo. Pero ella me dio mucho más, ella me dio su gran amor. Y murió con una sonrisa en su rostro. También había un hombre que recogimos de los alcantarillados, medio comido por los gusanos y, después que lo trajimos a la casa, el solo dijo:

"He vivido como un animal en la calle, pero voy a morir como un ángel, amado y cuidado."

Luego, después que le quitamos los gusanos del cuerpo, todo lo que dijo, con una gran sonrisa fue: "Hermana, voy a casa donde Dios" y luego murió. Fue tan maravilloso ver la grandeza de ese hombre que podía hablar así, sin culpar a nadie, sin comparar nada. Como un ángel, esta es la grandeza de la gente que son espiritualmente ricos aunque sean materialmente pobres. No somos trabajadoras sociales. Podremos hacer trabajo social a los ojos de algunas gentes, pero nosotras debemos ser contemplativas en el corazón del mundo. Porque tocamos el cuerpo de Cristo y estamos siempre en su presencia.

Ustedes también deben traer la presencia de Dios a sus familias, porque la familia que reza unida, se mantiene unida.

Hay demasiado odio, demasiada miseria, y con nuestras oraciones, con nuestros sacrificios comenzamos desde el hogar. El amor comienza en casa, y no es cuanto hacemos, pero cuanto amor ponemos en lo que hacemos.

Si somos contemplativas en el corazón del mundo con todos los problemas, estos nunca nos podrán desanimar. Debemos recordar siempre que Dios nos dice en las Escrituras: "Aunque una Madre olvidase a su hijo en su vientre, algo imposible, pero si ella lo llegara a olvidar, Yo nunca te olvidaría." Y por eso me encuentro aquí dirigiéndome a ustedes. Quiero encontrar a los pobres aquí, justo en sus propios hogares primero. Y comenzar a amar ahí. Sean portadores de buenas noticias a su familia primero. Y luego a sus vecinos. ¿Los conocen? Yo tuve una gran experiencia de amor al prójimo con una familia Hindú. Un hombre vino a nuestro hogar y dijo: " Madre Teresa, hay una familia que no ha comido por mucho tiempo. Haga algo." Así es que tomé algo de arroz y fui inmediatamente. Y vi a los niños, sus ojos brillaban de hambre. No se si alguna vez han visto hambre. Yo si y con mucha frecuencia. Y la Madre de la familia tomó el arroz que les di y fue afuera. Cuando regresó, le pregunté: "¿Adonde fue? ¿qué fue lo que hizo?" Y me dio una respuesta muy sencilla: "Ellos también tienen hambre." Lo que me impactó fue que ella sabía eso, y quienes eran también. Una familia de Musulmanes, y ella lo sabía. No traje más arroz esa tarde porque quería que ellos, Hindúes y Musulmanes, disfrutaran de el gozo de compartir. Y los niños irradiaban gozo, compartiendo el gozo y la paz con su Madre porque ella supo amar hasta que le dolió. Y ven que ahí es donde comienza, en casa con la familia.

Así es que, como lo demuestra esta familia, Dios nunca nos olvida y siempre hay algo que ustedes y yo podemos hacer. Podemos mantener el gozo de amar a Jesús en nuestros corazones, y compartir ese gozo con todos los que entremos en contacto. Tomemos una determinación, que ningún niño sea rechazado o que no sea amado, o que no se preocupen por el o que no lo asesinen y lo tiren a la basura. Y den hasta que duela, con una sonrisa.

Ya que hablo mucho de dar con una sonrisa, una vez un profesor de los Estados Unidos me preguntó:"¿Esta casada?" y le dije : "si, y a veces encuentro muy difícil darle una sonrisa a mi esposo, Jesús, porque El puede ser bastante exigente a veces". Esto es verdaderamente cierto.

Y de ahí es de donde sale el amor, cuando es exigente, y cuando todavía podemos darlo con gozo.

Una de las cosas más exigentes para mi es viajar a cualquier lado - y con publicidad. Yo le dije a Jesús que si no voy al cielo por cualquier otra cosa, que iré al cielo por lo menos por todos los viajes, con toda la publicidad, que hago, eso me ha purificado y me ha sacrificado, y en verdad me ha preparado para ir al cielo. Si recordamos que Dios nos ama, y que podemos amar a otros así como El nos ama, entonces América puede llegar a ser una señal de paz para el mundo.

Desde aquí, un aviso de cuidar a los más débiles, a los no nacidos, debe salir hacia el mundo. Si ustedes se convierten en un faro ardiente de justicia y paz en el mundo, entonces verdaderamente serán fieles a lo que los fundadores de este país representaban. Que Dios los bendiga!

jueves, 10 de agosto de 2017

¿Quién soy yo para ti? - Santa Teresa de Calcuta


¿Quién soy yo para ti?

Santa Teresa de Calcuta

¿Quién soy yo para ti?
Jesús, Tú eres…
la palabra a proclamar,
la verdad que debe ser dicha,
la luz que debe ser encendida,
la vida que se debe vivir,
el amor que debe ser amado.

Jesús, Tú eres…
la alegría a compartir,
la paz que se debe dar,
el pan de vida que se debe comer.

Jesús, Tú eres…
el hambriento que debe ser sustentado,
el sediento que debe ser saciado,
el desnudo que debe ser vestido,
el sin casa que hay que acoger,
el solitario a quien se debe amar,
el despreciado que debe ser acogido.


jueves, 13 de julio de 2017

Hoy celebramos la Fiesta del Padre Marianito

Mariano de Jesús Euse Hoyos más conocido como "El Padre Marianito" nació en el año 1845 en Yarumal, Colombia. Su apellido Euse es de origen francés, ya que su bisabuelo había emigrado desde allí. Recibió del sacramento del bautismo al día siguiente de su nacimiento, y la confirmación cuando tenía dos años. 

De niño fue educado directamente por sus padres, quienes eran muy religiosos. Pasó su infancia y adolescencia en el campo, como un campesino más. En la adolescencia guiado por su tío Fermín Hoyos, también sacerdote, comenzó su vida de consagración al Señor por medio de la oración y el trabajo. Ingresó en el Seminario de Medellín a los 24 años, recibió la ordenación sacerdotal en 1872.

Durante dos años fue párroco de su pueblo natal, Yarumal. Posteriormente, lo trasladaron a Angostura donde permaneció hasta su muerte. Allí terminó la construcción del Templo, ejerció su apostolado con los más necesitados, siendo un sacerdote empeñado en rescatar a las ovejas descarriadas, ayudar a los pobres, consolar a los enfermos. Por medio de sus manos y saliva ocurrieron cientos de milagros que recuperaron la salud de muchos que confiaron en los dones que el Señor le había regalado.

Vivió en la época de la guerra civil, sufrió persecuciones y tuvo que esconderse varias veces en las montañas. Su vida fue ejemplar: dedicó sus días y noches a atender a los más necesitados con una caridad sin límites; se desprendió de toda posesión material cumpliendo fielmente el voto de pobreza; fue infatigable en fortalecer la fe y devoción de los católicos en esta región rural apartada y azotada por la violencia.

Como todo gran santo era devoto del Santísimo Sacramento, de la Santísima Virgen María y de los Santos. Así mismo, dedicaba largas horas a la oración, el ayuno, las penitencias y al trabajo de rescatar almas para el Señor. Algunos lo consideran como "El Cura de Ars Colombiano".

Después de 46 años de vida sacerdotal, murió a los 81 años, un 13 de julio de 1926. Fue sepultado en la Capilla de la Virgen del Carmen, que él mismo había mandado construir.  Su fama de santidad se extendió rápidamente, luego del proceso correspondiente, el papa Juan Pablo II lo beatificó en el año 2000, dándole el título de "Patrono de la Paz de Colombia".

Para conocer más de su vida, compartimos el documental "La infinita riqueza del corazón - Mariano Euse" de Telemedellín, que presenta la historia del primer sacerdote colombiano que llegó a los altares. Un recorrido por las calles de Angostura, escuchando las voces de aquellos que lo conocieron y dan testimonio de sus altas virtudes y de los milagros que hizo en vida y después de ella.



"Padre Marianito: ruega por nosotros y por la Paz de Colombia"

martes, 13 de junio de 2017

Los 13 martes a San Antonio

Por la señal…


Señor mío Jesucristo…


Oración Inicial



Postrado a vuestros pies, oh amantísimo protector mío San Antonio, os ofrezco el piadoso ejercicio que voy a practicar para que me alcancéis del Señor el perdón de mis pecados, las virtudes propias de mi estado, la perseverancia final y la gracia especial que solicito con esta devoción. Más si ésta no me conviniese, obtenedme una perfecta conformidad en el divino beneplácito. Amén.

Oración para cada martes



Martes 1º La caridad:  ¡Oh, llama de amor hacia Dios y el prójimo, San Antonio! Compadécete de mi frialdad en el servicio de Dios y de mis hermanos, y alcanzadme la virtud de la caridad, con la cual pueda lograr todos los bienes temporales y eternos. 

Martes 2º Gozo Espiritual: ¡Oh, fidelísimo observador de los divinos preceptos y de la Regla Seráfica, San Antonio! Otorgadme el gozo espiritual en el cumplimiento de mis deberes y seré feliz en este mundo y en el otro. 

Martes 3º La Paz: ¡Oh, pacificador de pueblos y ciudades, San Antonio! Conseguid para mi y para los míos la paz, que vino a traer Jesús a la tierra, y que me otorgue en esta y en la otra vida los derechos de hijo de Dios. 

Martes 4º La Paciencia: ¡Oh, sacrificado siervo del Altísimo, San Antonio! Conseguidme por vuestros ruegos la paciencia que necesito para llevar la cruz de mis obligaciones, la cual me abra las puertas del cielo. 

Martes 5º La Longanimidad: ¡Oh, generoso abogado de los pobres, San Antonio! Haced que yo me enamore de la longanimidad para merecer de Dios mayores gracias y mercedes y obtener la eterna felicidad 

Martes 6º La Bondad: ¡Oh, dadivoso bienhechor, San Antonio! Dignaos extender la dulce virtud de la bondad hacia mí, para que no me contente con la justicia aparente, sino que sea bueno de verdad ante Dios y los hombres, según El desea. 

Martes 7º La Benignidad: ¡Oh, soberano y suavísimo San Antonio! Alcanzadme una santa benignidad para con mis prójimos, a fin de que no quiera otras armas contra mis enemigos más que orar por ellos y hacerlos bien.

Martes 8º La Mansedumbre: ¡Oh, humilde y afabilísimo San Antonio! Obtenedme por vuestros méritos aquella mansedumbre que aún a los malos cautiva, y que logre con ella salvarme acompañado de muchos.

Martes 9º La Fe: ¡Oh, defensor de la Iglesia y martillo de los herejes, San Antonio! Fortificad en mí más y más la fe, para que goce de sus beneficios incomparables en el tiempo y en la eternidad.

Martes 10º La Modestia: ¡Oh, modelo perfectísimo de honestidad, San Antonio! Alcanzadme la modestia, circunspección y recato en obras y palabras, para que pueda y sepa oponerme a las pompas y vanidades que renuncié en mi bautismo.

Martes 11º La Continencia:  ¡Oh virginal amador de Jesús, San Antonio! Suplicad para mí la gracia de la continencia en todos las cosas exteriores referentes a los placeres, honras y riquezas, para que prepare a Cristo digna morada en mi corazón.

Martes 12º La Castidad: ¡Oh, lirio de pureza, San Antonio! Tened compasión de mí, para que, a pesar de las dificultades que me rodean, guarde la castidad según mi estado y logre ver a Dios en el cielo.

Martes 13º: ¡Oh, árbol frondoso de virtudes, San Antonio! Sazonad en mí los frutos del Espíritu Santo que en estas trece semanas os he pedido, a fin de que agraden a Dios Nuestro Señor mis obras, y por ellas y su gracia me dé la gloria.


Rezar cada martes un padrenuestro, avemaría y gloria.


Terminar con el responsorio de San Buenaventura y la oración final.


Responsorio de san Buenaventura



Si buscas milagros, mira:
Muerte y error desterrados,
Miseria y demonio huidos,
Leprosos y enfermos sanos.

El mar sosiega su ira,
Redímanse encarcelados,
Miembros y bienes perdidos
Recobran mozos y ancianos.

El peligro se retira,
Los pobres van remediados;
Cuéntenlo los socorridos,
díganlo los paduanos.

El mar sosiega su ira,
redímense encarcelados,
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

Ruega a Cristo por nosotros, Antonio glorioso y santo, para que dignos así de sus promesas seamos.


Oración final



Haced ¡oh, Señor! que la intercesión de vuestro confesor San Antonio llene de alegría a vuestra Iglesia, para que siempre sea protegida con los auxilios espirituales y merezca alcanzar los eternos goces. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.


ROSARIO SICILIANO A SAN ANTONIO


En Italia es una tradición rezar la "Tredicina", es decir, los trece días a San Antonio. El rosario inicia el día 13 de junio, cuando se conmemora su muerte. En la cultura popular es uno de los santos más invocados, sobre todo en lo que respecta al amor, el matrimonio, encontrar las cosas perdidas, y otros. Es considerado muy milagroso, tanto que fue canonizado un año después de su muerte. 

Hay muchos rosarios dedicados al santo en todas partes de Italia, en especial en Sicilia. El siguiente rosario fue documentado en los años ochenta en el libro: Antología de Rosarios Sicilianos, de Sara favaró.


San Antonio era débil
en el pecho llevaba dos botones de oro
las manos mojadas, y miraba lo que era
era la sonrisa con todo el Paraíso.

Y diez mil veces 
sea alabado San Antonio,
alabado todas las horas
porque es nuestro protector.

San Antonio amado,
en el cielo sed mi abogado;
San Antonio amado,
en el Cielo hazme el favor.

San Antonio, bendito mío
¿Quién te hado ese niño al lado?
Te lo ha dado la Madre de Dios.
Hazme la gracia, Antonio mío.



viernes, 17 de marzo de 2017

25 Secretos que Jesús reveló a Sor Faustina Kowalska para la Guerra Espiritual


En Cracovia-Pradnik, el 2 de junio 1938, el Señor Jesús dictó a una joven Hermana de la Misericordia polaca un retiro de tres días. Sor Faustina Kowalska registró minuciosamente las instrucciones de Cristo en su diario, que es un manual de mística en la Oración y la Divina Misericordia.

Aquí están los secretos que Jesús reveló a su pequeña novia Faustina sobre cómo protegerse de los ataques del demonio. Estas instrucciones se convirtieron en el arma de Faustina en la lucha contra el maligno enemigo.

Jesús comenzó: "Hija mía, quiero enseñarte acerca de la guerra espiritual"

1. Nunca confíes en ti misma, sino abandónate completamente a mi voluntad

La confianza es un arma espiritual. La confianza es parte del escudo de la fe que san Pablo menciona en la Epístola a los Efesios (6,10-17): la armadura del cristiano. El abandono a la voluntad de Dios es un acto de confianza; la fe en acción disipa los malos espíritus.


2. En la desolación, oscuridad y dudas, acude a Mí y a tu director espiritual, él siempre te escuchará en mi nombre

En tiempos de guerra espiritual, reza inmediatamente a Jesús. Invoca Su Santo Nombre, que este es muy temido en el inframundo. Traiga las tinieblas a la luz diciéndoselo a su director espiritual o confesor y siga sus instrucciones.

3. No negocies con cualquier tentación; enciérrate inmediatamente en Mi Corazón

En el Jardín del Edén, Eva negoció con el diablo y perdió. Tenemos que recurrir al refugio del Sagrado Corazón. Corriendo hacia Cristo, es como le damos la espalda a lo demoníaco.

4. A la primera oportunidad, releva la tentación a tu confesor

Una buena confesión, un buen confesor, y un buen penitente, son una receta perfecta para la victoria sobre la tentación y la opresión demoníaca, ¡esto no falla!


5. Pon tu amor propio en el último lugar, de modo que este no contamine tus obras

El amor propio es natural, pero debe ser ordenado, libre de orgullo. La humildad vence al diablo, que es el orgullo perfecto. Satanás nos tienta al amor propio desordenado, que nos lleva a la piscina del orgullo.

6. Ten gran paciencia contigo misma

La paciencia es un arma secreta que nos ayuda a mantener la paz de nuestra alma, incluso en las grandes tormentas de la vida. La paciencia con uno mismo es parte de la humildad y la confianza. El diablo nos tienta a la impaciencia, a que se vuelva contra nosotros mismos de modo que nos enojemos. Mírate a ti mismo a la vista de Dios. Él es infinitamente paciente.

7. No descuides las mortificaciones interiores

La Escritura enseña que algunos demonios sólo pueden ser expulsados con oración y ayuno. Las mortificaciones interiores son armas de guerra. Pueden ser pequeños sacrificios ofrecidos con gran amor. El poder del sacrificio por amor desaloja al enemigo.

8. Siempre justifícate a ti misma las opiniones de tus superiores y de tu confesor

Cristo habla a santa Faustina que vive en un convento. Pero todos tenemos personas con autoridad sobre nosotros. El diablo tiene como objetivo dividir y conquistar, de manera que la humilde obediencia a la auténtica autoridad es un arma espiritual.

9. Rechaza las murmuraciones como a una plaga

La lengua es una poderosa embarcación que puede hacer mucho daño. Estar murmurando o chismeando, nunca es de Dios. El diablo es un mentiroso que suscita acusaciones falsas y chismes que pueden matar la reputación de una persona. Rechaza las murmuraciones.

10. Deja que todos actúen como quieran; pero tú tienes que actuar como Yo quiero que lo hagas

La mente de uno mismo es la clave en la guerra espiritual. El diablo es un entrometido que intenta arrastrar a todo el mundo. Agrada a Dios y deja que las opiniones de los demás vayan por el camino.

11. Observa la regla tan fielmente como te sea posible

Jesús se refiere a la regla de una Orden Religiosa aquí. La mayoría de nosotros hemos hecho algún voto delante de Dios y de la Iglesia y debemos ser fieles a nuestras promesas, es decir votos matrimoniales y promesas bautismales. Satanás tienta a la infidelidad, la anarquía y la desobediencia. La fidelidad es un arma para la victoria.

12. Si alguien te causa problemas, piensa en el bien que puedes hacer a la persona que te hizo sufrir

Ser un vaso de misericordia divina es un arma para el bien y para derrotar el mal. El diablo trabaja sobre el odio, la ira, la venganza y la falta de perdón. Otros nos han hecho daño en algún momento. ¿Qué le devolveremos a cambio? Regresar una bendición rompe maldiciones.

13. No derrames tus sentimientos

Un alma habladora será más fácilmente atacada por el demonio. Derrama tus sentimientos sólo ante el Señor. Recuerde, los espíritus buenos y malos escuchan lo que dices en voz alta. Los sentimientos son efímeros. La verdad es la brújula. El recogimiento interior es una armadura espiritual.


14. Guarda silencio cuando seas reprendida

La mayoría de nosotros hemos sido reprendidos en algún momento. No tenemos ningún control sobre eso, pero sí podemos controlar nuestra respuesta. La necesidad de tener la razón todo el tiempo puede conducirnos a trampas demoníacas. Dios sabe la verdad. Déjala ir. El silencio es una protección. El diablo puede utilizar la justicia propia para hacernos tropezar también.

15. No pidas la opinión a todos, sino sólo a tu confesor; sé tan franca y sencilla como un niño con él

La simplicidad de la vida puede expulsar a los demonios. La honestidad es un arma para derrotar a Satanás, el mentiroso. Cuando mentimos ponemos un pie en su terreno y él intentará seducirnos aún más.

16. No te desanimes por la ingratitud

A nadie le gusta ser subestimado. Pero cuando nos encontramos con la ingratitud o la insensibilidad, el espíritu de desánimo puede ser una carga para nosotros. Resista todo desaliento porque eso nunca proviene de Dios. Es una de las tentaciones más eficaces del diablo. Tenga gratitud en todas las cosas del día y saldrá ganando.

17. No examines con curiosidad los caminos por donde yo te conduzco

La necesidad de conocer, y la curiosidad por el futuro es una tentación que ha llevado a muchas personas a los cuartos oscuros de los psíquicos, brujas, etc. Elija caminar en la fe. Decídase a confiar en Dios quien te lleva por el camino al cielo. Resista siempre al espíritu de curiosidad.

18. Cuando el aburrimiento y el desánimo, golpean contra tu corazón, huye de ti mismo y escóndete en mi corazón

Jesús entrega el mismo mensaje una segunda vez. Ahora Él se refiere al aburrimiento. A principios del Diario, dijo a santa Faustina que el diablo tienta más fácilmente a las almas ociosas. Tenga cuidado con el aburrimiento, es un espíritu de letargo o acedia. Las almas ociosas son presa fácil de los demonios.

19. No temas a la lucha; la valentía a menudo intimida a las tentaciones, y ellos no se atreven a atacarnos

El miedo es la segunda táctica más común del diablo (el orgullo es el primero). La valentía intimida al diablo, él huirá ante el perseverante coraje que se encuentra en Jesús, la roca. Todas las personas luchan, y Dios es nuestra provisión.

20. Siempre lucha con la profunda convicción de que yo estoy contigo

Jesús instruye a una hermana en un convento para "luchar" con convicción. Ella puede hacerlo porque Cristo la acompaña. Los cristianos estamos llamados a luchar con convicción en contra de todas las tácticas demoníacas. El diablo trata de aterrorizar a las almas, debes resistir al terrorismo demoníaco. Invoca al Espíritu Santo en el transcurso del día

21. No te dejes guiar por el sentimiento, porque no siempre está bajo tu control. Todo el mérito radica en la voluntad

Todo el mérito radica en la voluntad, porque el amor es un acto de la voluntad. Somos completamente libres en Cristo. Tenemos que hacer una elección, una decisión para bien o para mal. ¿En qué terreno vivimos?

22. Siempre depende de tus superiores, incluso en las cosas más pequeñas

Cristo está instruyendo a una religiosa aquí. Todos tenemos al Señor como nuestro Superior. La Dependencia de Dios es un arma de guerra espiritual, porque no podemos ganar por nuestros propios medios. Proclamar la victoria de Cristo sobre el mal es parte del discipulado. Cristo vino a derrotar a la muerte y el mal, ¡proclámalo!

23. No te engañes con perspectivas de paz y consuelo; por el contrario, prepárate para grandes batallas

Santa Faustina sufrió física y espiritualmente. Ella estaba preparada para grandes batallas por la gracia de Dios que la sostuvo. Cristo nos instruye claramente en las Escrituras para estar preparados para grandes batallas, para ponernos la armadura de Dios y resistir al diablo (Ef. 6,11). Estar atentos y discernir siempre.

24. Sepas bien que están en un gran escenario donde todo el cielo y la tierra están mirando

Estamos todos en un gran escenario donde el cielo y la tierra están viendo. ¿Qué mensaje estamos dando con nuestra forma de vida? ¿Qué clase de tonalidades irradiamos: luz, oscuridad o grises? ¿La forma en que vivimos atrae más luz o más oscuridad? Si el diablo no tiene éxito en llevarnos a la oscuridad, tratará de mantenernos en la categoría de los tibios, que no es agradable a Dios.

25. Lucha como un caballero, de modo que Yo pueda recompensarte. No seas excesivamente temerosa, porque tú no está sola

Las palabras del Señor a Santa Faustina pueden convertirse en nuestro lema: ¡Lucha como un caballero! Un Caballero de Cristo sabe bien la causa por la que él lucha, la nobleza de su misión, el Rey a quien sirve, y con la bendita certeza de la victoria, que lucha hasta el final, incluso a costa de su vida. Si una joven, sin educación, una simple monja polaca unida a Cristo, puede luchar como un Caballero, todo cristiano puede hacer lo mismo. La confianza es victoriosa.


Citas del Diario de Santa Faustina son propiedad de los Marianos de la Inmaculada Concepción, Stockbridge, Massachusetts.

jueves, 16 de marzo de 2017

La Oración - Santa Faustina Kowalska


Toda alma debe orar


“A través de la oración el alma se arma para enfrentar cualquier batalla. En cualquier condición en que se encuentre un alma, debe orar. Tiene que rezar el alma pura y bella, porque de lo contrario perdería su belleza; tiene que implorar el alma que tiende a la pureza, porque de lo contrario no la alcanzaría; tiene que suplicar el alma recién convertida, porque de lo contrario caería nuevamente; tiene que orar el alma pecadora, sumergida en los pecados, para poder levantarse. Y no hay alma que no tenga el deber de orar, porque toda gracia fluye por medio de la oración” (Diario, 146)

“El alma debe ser fiel a la oración, a pesar de las torturas, la aridez y las tentaciones, porque de tal plegaria en gran medida depende a veces la realización de los grandes proyectos de Dios; y si no perseveramos en tal plegaria, ponemos impedimentos a lo que Dios quiere hacer a través de nosotros o en nosotros. Que cada alma recuerde estas palabras: Y encontrándose en una situación difícil, rogaba más tiempo” (Diario, 872).


Oraciones de Santa Faustina


“Oh Jesús, tendido sobre la cruz, Te ruego, concédeme la gracia de cumplir fielmente con la santísima voluntad de Tu Padre, en todo, siempre y en cualquier lugar. Y cuando esta voluntad de Dios me parezca pesada y difícil de cumplir, es entonces que Te ruego, Jesús, que de Tus heridas fluyan sobre mí fuerza y fortaleza y que mis labios repitan: Hágase Tu voluntad, Señor. (...) compasivo Jesús, concédeme la gracia de olvidarme de mi misma para que pueda vivir totalmente por las almas, ayudándote en la obra de salvación, según la santísima voluntad de Tu Padre...” (Diario, 1265).


“Oh Señor, deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti Que este supremo atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo.
Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.
Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.
Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás critique a mi prójimo sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.
Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargar sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.
Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. (...)
Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo (...)
Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí” (Diario, 163).


“Oh, Dios misericordioso que no nos desprecias sino que continuamente nos colmas de tus gracias, nos haces dignos de Tu reino y en Tu bondad llenas con los hombres los lugares abandonados por los ángeles ingratos. Oh Dios de gran misericordia que has apartado Tu santa vista de los ángeles rebeldes dirigiéndola al hombre arrepentido, sea honor y gloria a Tu misericordia infinita...” (Diario, 1339).


“Oh Jesús, deseo vivir el momento actual, vivir como si este día fuera el último de mi vida: aprovechar con celo cada momento para la mayor gloria de Dios, disfrutar de cada circunstancia de modo que el alma saque provecho. Mirar todo desde el punto de vista de que sin la voluntad de Dios no sucede nada. Oh Dios de misericordia infinita, abraza al mundo entero y derrámate sobre nosotros a través del piadoso Corazón de Jesús” (Diario, 1183).


“Oh Dios de gran misericordia, bondad infinita, hoy toda la humanidad pide, desde el abismo de su miseria, Tu misericordia, Tu compasión, oh Dios; y llama con la potente voz de la miseria. Dios indulgente, no rechaces la oración de los desterrados de esta tierra. Oh Señor, Bondad inconcebible que conoces perfectamente nuestra miseria y sabes que por nuestras propias fuerzas no podemos ascender hasta Ti, Te imploramos, anticípanos Tu gracia y multiplica incesantemente Tu misericordia en nosotros para que cumplamos fielmente Tu santa voluntad a lo largo de nuestras vidas y a la hora de la muerte. Que la omnipotencia de Tu misericordia nos proteja de las flechas de los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como Tus hijos, esperemos Tu última venida...” (Diario, 1570).