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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Mensaje bíblico: La mujer buena



La mujer buena

Eclesiático 26, 1-4

Dichoso el marido de una mujer buena:

se duplicarán los años de su vida.
Mujer hacendosa es la alegría de su marido,
y lo hará feliz toda su vida.
Mujer buena es un hermoso regalo
que recibe el que respeta al Señor:
sea rico o pobre, estará contento
y siempre tendrá cara alegre.

sábado, 24 de octubre de 2015

Sabiduría

 

Aprecio de la sabiduría

Por eso supliqué a Dios, y me concedió prudencia;
le pedí espíritu de sabiduría, y me lo dio.

La preferí a los cetros y los tronos;
en comparación con ella, tuve en nada la riqueza.
Ninguna piedra preciosa me pareció igual a ella,
pues frente a ella todo el oro es como un puñado de arena,
y la plata vale tanto como el barro.
La amé más que a la salud y a la belleza;
la preferí a la luz del día,
porque su brillo no se apaga.
Con ella me vinieron a la vez todos los bienes,
pues me trajo incalculables riquezas;
gocé de todos esos bienes, porque la sabiduría los gobierna,
aunque no sabía que es la madre de todos ellos.
La alcancé sin malicia y la comparto sin envidia;
no guardo para mí su riqueza.
La sabiduría es para los hombres un tesoro inagotable:
quien sabe usar de ella, logra la amistad de Dios,
porque ella, con sus enseñanzas, le sirve de recomendación.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Oración por el dominio propio



Oración por el dominio propio


¡Ojalá tuviera yo un centinela en la boca
y un sello de discreción en los labios,
para que estos no me hagan caer
ni la lengua sea mi perdición!

¡Señor, Padre y dueño de mi vida,
no dejes que mi lengua me domine
o que por culpa suya caiga!
¡Ojalá castigara la sabiduría mi mente
y corrigiera mi entendimiento,
sin perdonar mis faltas
ni disimular mis pecados!
Para que mis errores no se multipliquen
ni aumenten mis pecados;
para que no quede humillado ante mis enemigos
ni ellos se rían de mí.
Señor, Padre y Dios de mi vida,
no me permitas ser altanero
y aparta de mí los malos deseos.
¡Que no me domine la gula o la pasión sexual!
¡No me entregues a deseos vergonzosos!

Eclesiástico 22,27  23, 1-6