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domingo, 5 de febrero de 2017

El ayuno que agrada al Señor



El ayuno que a mí me agrada consiste en esto:
en que rompas las cadenas de la injusticia
y desates los nudos que aprietan el yugo;
en que dejes libres a los oprimidos
y acabes con toda tiranía;
en que compartas tu pan con el hambriento
y recibas en tu casa al pobre sin techo;
en que vistas al que no tiene ropa
y no dejes de socorrer a tus semejantes.
Entonces brillará tu luz como el amanecer
y tus heridas sanarán muy pronto.
Tu rectitud irá delante de ti
y mi gloria te seguirá.
Entonces, si me llamas, yo te responderé;
si gritas pidiendo ayuda, yo te diré: ‘Aquí estoy.’
Si haces desaparecer toda opresión,
si no insultas a otros
ni les levantas calumnias,
si te das a ti mismo en servicio del hambriento,
si ayudas al afligido en su necesidad,
tu luz brillará en la oscuridad,
tus sombras se convertirán en luz de mediodía.
Yo te guiaré continuamente,
te daré comida abundante en el desierto,
daré fuerza a tu cuerpo
y serás como un jardín bien regado,
como un manantial al que no le falta el agua.


Isaías 58, 6-11

lunes, 4 de abril de 2016

Profecía de Isaías sobre la Santísima Virgen

Isaías 7, 10-13

El Señor volvió a hablar a Acaz:
—Pide una señal al Señor, tu Dios; en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.
Respondió Acaz:
—No la pido, no quiero tentar al Señor.
Entonces dijo Dios:
—Escucha, heredero de David:
¿No les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios? 
Por eso el Señor mismo les dará una señal:
Miren: la joven está embarazada
y dará a luz un hijo,
y le pondrá por nombre Emanuel.

domingo, 20 de marzo de 2016

Palabra de Discípulo


Isaías 50, 4-7

Mi Señor me ha dado una lengua de discípulo, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me despierta el oído, para que escuche como un discípulo. El Señor me abrió el oído: yo no me resistí ni me eché atrás, ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que me arrancaban la barba; no me tapé el rostro ante ultrajes y salivazos. El Señor me ayuda, por eso no me acobardaba; por eso endurecí el rostro como piedra, sabiendo que no quedaría defraudado.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Dios no te olvidará


Isaías 49,8-15

Así dice el Señor: En tiempo de gracia te he respondido, en el día de la salvación te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo; para restaurar el país, para repartir las herencias devastadas, para decir a los cautivos: Salgan; a los que están en tinieblas: Vengan a la luz; aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el viento ardiente ni el sol; porque los conduce el que los compadece y los guía a manantiales de agua.

Convertiré mis montes en caminos y mis senderos se nivelarán. Miren, unos vienen de un país remoto; miren, otros del norte y del occidente, y aquellos del país de Siene.

Grita de alegría, cielo; alégrate, tierra; prorrumpan en aclamaciones, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados.

—Decía Sión: Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado.
—¿Puede una madre olvidarse de su criatura, dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pero, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.



viernes, 11 de diciembre de 2015

Isaías: Obedecer a Dios




Así dice el Señor, tu redentor,
el Dios Santo de Israel:
"Yo soy el Señor tu Dios;
yo te enseño lo que es para tu bien,
y te guío por el camino que debes seguir.
¡Si hubieras atendido a mis mandatos!
Tu bienestar iría creciendo como un río,
tu prosperidad sería como las olas del mar,
tus descendientes serían numerosos,
incontables como las arenas del mar;
yo nunca los hubiera destruido,
ni los hubiera apartado de mi vista..."

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas


Isaías 

40, 25-31

¿A quién podéis compararme, que se asemeje?, dice el Santo.
Alzad los ojos a lo alto y mirad: ¿Quién  creó aquello?
El que cuenta y despliega su ejército
y a cada uno lo llama por su nombre;
tan grande es su poder, tan robusta su fuerza, que no falta ninguno.

Por qué andad hablando, Jacob, y diciendo, Israel:
-Mi suerte está oculta al Señor, mi Dios ignora mi causa.
¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído?
El Señor es un Dios eterno, y creó los confines del orbe.
No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia.

El Señor da la fuerza al cansado, acrecienta el vigor al inválido;
se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan;
pero los que espera en el Señor
renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, 
corren sin cansarse, marchan sin fatigarse.



sábado, 5 de diciembre de 2015

Las Promesas de Dios





Isaías 30,18-26

Así dice el Señor, el Santo de Israel:

"Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén,
no tendrás que llorar, porque se apiadará a la voz de tu gemido:
apenas te oiga, te responderá. 

Aunque el Señor te dé un pan medido y el agua tasada,
ya no se esconderá tu Maestro, tus ojos verán a tu Maestro.

Si te desvías a la derecha o a la izquierda, 
tus oídos oirán una palabra a la espalda:
"Este es el camino camina por él".

Te dará lluvia para la semilla que siembras en el campo,
y el grano de cosecha del campo será rico y sustancioso;
aquel día tus ganados pastarán en anchas praderas;
los bueyes y asnos que trabajan en el campo comerán
forraje fermentado, aventado con bieldo y horquilla.

En todo monte elevado, en toda colina alta, 
habrá ríos y cauces el día de la gran matanza,
cuando caigan las torres.

La luz de la Cándida será como la luz Ardiente,
y la Luz Ardiente será siete veces mayor,
cuando el Señor vende la herida de su pueblo
y cure la llaga de su golpe.

viernes, 30 de octubre de 2015

Mensaje bíblico: No estás solo



El Señor es el único Salvador

Isaías 43,1-5

Pero ahora, Israel, pueblo de Jacob,
el Señor que te creó te dice:
“No temas, que yo te he liberado;
yo te llamé por tu nombre, tú eres mío.

Si tienes que pasar por el agua, yo estaré contigo;
si tienes que cruzar ríos, no te ahogarás;
si tienes que pasar por el fuego, no te quemarás;
las llamas no arderán en ti.
Pues yo soy tu Señor, tu salvador,
el Dios Santo de Israel.

Yo te he adquirido;he dado como precio de rescate
a Egipto, a Etiopía y a Sabá,
porque te aprecio,
eres de gran valor y te amo.
Para tenerte a ti y para salvar tu vida
entrego hombres y naciones.
No tengas miedo, pues yo estoy contigo.

NO TE SIENTAS SOLA - HERMANA GLENDA